Enanos, feos y barbudos, maduros y con arrugas en el rostro, dotados de gran inteligencia y habilidad y con una sabiduría semidivina. Son pequeños y solitarios, tocan el bígaro y le arrancan multitud de notas distintas. Suelen aconsejar a la gente y es raro que se ofendan, pero cuando lo hacen, se vuelven malos y vengativos, obrando con gran perversidad.
Se les encuentra en las galerías de las minas, lo cual es un buen augurio, pues eso quiere decir que allí se encontraran metales o gemas de gran valor. Se cree que estos enanucos poseen grandes tesoros escondidos bajo tierra.
Nunca van en grupo. Algunos se dedican a causar mal corrompiendo las aguas cristalinas, llenándolas de sapos y de escorpiones.
Por suerte son más los enanos del bígaro que se dedican a hacer el bien que los que se entretienen causando el mal a los cántabros.