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 Características de la vida humana en los subplanos

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LIZZY924
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MensajeTema: Características de la vida humana en los subplanos    Jue 26 Abr 2012, 4:06 pm

Características de la vida humana en los subplanos del Mental
En el plano mental permanece el hombre la mayor parte del tiempo durante el transcurso de su evolución, a menos que esté sumamente retrasado. En término medio, la vida celeste dura veinte veces más que la más longeva vida física. La duración es mucho menor en los individuos escasamente evolucionados, mientras que, por el contrario, en los muy evolucionados, la vida celeste es hasta treinta veces más larga que la física.

El plano mental es la peculiar y permanente morada del Ego [los teósofos llaman Ego al Alma], cuyos descensos a la encarnación son cortos aunque importantísimos episodios de su carrera.

Al término de la vida astral cuando el Alma se retrae en sí misma y transporta su conciencia al plano mental, es necesario que se consuman las fuerzas espirituales que actualizó durante su vida terrena y se halle en disposición de asumir nueva vestidura de carne.

El vicioso hábito de no considerar más que un parcial aspecto de la vida del hombre sin parar mientes en su verdadera naturaleza y finalidad, nos mantiene en continuo error, pues generalmente se la mira desde el punto de vista del cuerpo físico y no desde el punto de vista del Alma, que en su rítmico descenso a los mundos inferiores y consiguiente ascenso al suyo propio traza una extensa línea circular, una circunferencia de la que tomamos el arco inferior y lo consideramos como una línea recta a cuyos extremos concedemos indebida importancia.El punto en que el hombre desecha su cuerpo físico no es de especial importancia en este arco de la evolución, y mucho menos importante que la muerte en el plano astral y el nacimiento en el mental, aunque en realidad es la misión o transporte de la conciencia del cuerpo astral al cuerpo mental en el transcurso del ciclo de retraimiento de la energía del Alma hacia el interior, esto es, se va retrayendo de las cosas terrenas y enfocándose en los planos suprafísicos a los que tan pésimamente se adaptan las condiciones de la vida europea.

El resultado final se conoce cuando en este proceso de retracción de la conciencia vuelve a concentrarse en el Alma, restituida a su peculiar morada, el mundo causal. Entonces se ven qué nuevas cualidades adquirió, o por mejor decir, actualizó en aquel particular ciclo de evolución. También entonces percibe el Alma un vislumbre del conjunto de su vida, pues tiene por un momento una ráfaga de conciencia clara, en el que ve los resultados de las tres etapas, física, astral y mental de la vida que acaba de pasar, y también lo que resultará de ella en la próximamente inmediata.

Dicho vislumbre apenas envuelve el conocimiento de la índole de la próxima encarnación, pues sólo tiene de ella el Alma un vago y general sentimiento que descubre su objeto básico; pero el valor de la lección consiste en el conocimiento de los resultados kármicos de sus pasadas acciones, y le ofrece una ocasión que aprovechará con mayor o menor ventaja según el grado de evolución en el que se halle.Al principio muy poco aprovecha, pues no tiene la conciencia lo bastante apta para examinar los hechos y señalar sus variadas relaciones; pero poco a poco va aumentando su aptitud para apreciar lo que ve, hasta que logra recordar los vislumbres obtenidos al fin del anterior ciclo de vida y compararlos entre sí, de modo que la comparación le da a conocer su adelanto en la evolución.

Sin embargo, antes de alcanzar el plano causal, el Alma viaja en cuerpo mental a través de los subplanos 7º, 6º, 5º y 4º.

Cuando el Alma desecha definitivamente el cuerpo astral y se queda con el cuerpo mental inferior por externa envoltura, sobreviene un periodo de inconsciencia rasa cuya duración varía entre muy extremos límites, análogamente a lo que ocurre al morir el cuerpo físico.

Las Almas en sus primeras etapas de evolución no llegan al mundo mental, y gran número de los algo más adelantados sólo rozan, por decirlo así, el subplano inferior del plano mental. Todo individuo ha de retraerse a su verdadero ser en el plano mental antes de reencarnar pero de eso no se sigue que en esta condición haya de ser consciente, y por lo mismo hemos dicho que las Almas atrasadas o que comienzan su evolución no llegan al plano mental.

El despertar a la conciencia mental se parece al despertar por la mañana del profundo sueño de una noche. De la propia suerte que al despertar por la mañana pasamos por un periodo de pereza deleitosa durante el cual ni está en la mente activa no regido el cuerpo, así también el despertar del Alma en el mundo mental pasa por un periodo más o menos largo de intensa y gradualmente creciente dicha hasta alcanzar plena actividad.

La primera vez que el alma experimenta este admirable sentimiento de gozo, llena todo el cuerpo de su conciencia, y poco a poco se ve rodeado de un mundo de imágenes forjadas por su mente con las características peculiares del subplano a que le llevó el estado de su conciencia.La ínfima subdivisión del plano celeste, el 7º subplano, tiene por principales características los efectos del parentesco y amistad, inegoístas, aunque algo limitados. El individuo que alcanza dicho subplano después de la vida astral tiene por tónica fundamental de su carácter el amor a la familia y lo único que le capacita para entrar a la vida celeste. Pero en los subplanos superiores predomina un amor mucho más noble y puro del que tiene por asiento el séptimo subplano.

El intenso afecto que eleva al individuo hasta el subplano inferior del mundo celeste, es una fuerza tan poderosa que alcanza a la persona amada y suscita en ella una respuesta cuya intensidad vibratoria depende del grado de evolución del Alma respondiente; pero sea cual sea el grado de su intensidad, hay respuesta.

Aunque el Alma o verdadero ser del hombre sólo se puede conocer plenamente en su propio plano, que es el causal, siempre se está más cerca de dicho conocimiento en cualquiera de los subplanos celestes que en el mundo físico; y por lo tanto, allí podemos conocer muchísimo mejor que aquí a nuestros parientes y amigos. Al considerar este punto se ha de tener en cuenta el grado de evolución de las dos Almas relacionadas. Si la que está en el subplano inferior del mundo celeste tiene suficiente espiritualidad y es muy intenso su amor, podrá forjar una imagen de la persona amada por medio de la cual pueda ésta manifestarse en considerable grado si está lo bastante adelantada en su evolución.

Por tanto vemos que hay dos razones para que la manifestación sea incompleta. La imagen del amado forjada por el amador residente en el subplano inferior del mundo celeste puede ser tan vaga e ineficaz que no le sirva de medio de manifestación al amado por muy evolucionado que sea éste. Por otra parte, aunque la imagen sea perfecta, puede no tener el amado bastante adelanto para valerse de ella.Pero en todos los casos el intenso afecto del amador influye en el Alma del amado, quien cualquiera que sea su grado de evolución se relacionará con su imagen celeste, aunque no sea capaz de manifestarse plenamente por ella, pues el grado de manifestación del Alma del amado por medio de la imagen forjada por el amador depende de la calidad de la imagen y de la potencia manifestativa del amado.

La característica dominante del 6º subplano es el sentimiento de devoción antropomórfica, esto es, dirigida a una divinidad imaginada en forma humana. Gran número de entidades cuya actividad mental opera en este subplano proceden de las religiones orientales y tienen por característica una devoción pura, aunque relativamente rudimentaria por falta de inteligente y razonable comprensión. En este subplano se encuentran los adoradores de Vishnú en sus avatares, especialmente en el de Krishna y algunos adoradores de Shiva, cada cual envuelto en el capullo de sus propios pensamientos, a solas con su Dios, y olvidados de la humanidad, excepto de aquellos seres a quienes amaron en la tierra.

La religión cristiana también contribuye notablemente a poblar el sexto subplano. La supersticiosa devoción ejemplificada por el ignorante campesino o el ardiente y sincero soldado del Ejército de Salvación, parece que da unos resultados muy semejantes a los descritos, pues se entregan entregados a la contemplación de Cristo y de su madre María.

Si bien la ciega e inculta devoción no eleva a los devotos a gran altura espiritual, en todos los casos son completamente dichosos y están satisfechos, pues reciben cuanto son capaces de recibir. Sin embargo, su estado de conciencia favorece su porvenir, porque si bien esta clase de devoción, por intensa que sea, no vigorizará nunca el entendimiento, suscita mayor aptitud para una superior modalidad de devoción y en muchos casos llega a purificar la conducta.La principal característica del 5º subplano es la devoción manifestada en positivas obras. Es el subplano de la realización de los anhelos, aspiraciones y proyectos no realizados en la tierra, acerca de asociaciones inspiradas por la devoción religiosa que usualmente tiene por objeto un propósito filantópico. Sin embargo, conviene advertir que conforme vamos ascendiendo en el mundo mental, hay mayor complejidad y variedad, de suerte que si bien cabe señalar la característica dominante de este subplano, se observan muchas variedades y excepciones que difieren de la característica fundamental.

Por ejemplo parece que en ciertas condiciones también halla la aptitud artística su manifestación en este 5º subplano. El artista cuyo único anhelo es la fama personal o que habitualmente cede a sentimientos de envidia profesional, no actualiza energías capaces de llevarlo a este subplano mental, pero sí aquellos artistas que cultivan el arte por el arte o lo consideran como una ofrenda a la divinidad sin pensar en el efecto que pueda causar su obra entre la gente.

Si recapacitamos sobre los tres subplanos de que hemos tratado, veremos que en todos los casos se nota la devoción a una personalidad, sea un pariente, un amigo o un dios, más bien que al sentimiento de amor a la humanidad, que encuentra expresión en el 4º subplano.En este plano se encuentran en cuerpo mental, las Almas de las personas que realizaron servicio por amor de servir, que activaron inegoístas anhelos de crecimiento espiritual, de ciencia y filosofía de alto vuelo mental, o que ejercieron con inegoístas propósitos aptitudes literarias o artísticas, por ejemplo los eminentes artistas que consideran su arte como una potentísima fuerza que se les ha confiado para el perfeccionamiento espiritual de sus semejantes.

La población de este subplano proviene en su mayor parte de aquellas religiones que reconocen la necesidad de obtener conocimiento espiritual. Por ejemplo, si en el sexto subplano encontramos muchos budistas cuyo sentimiento religioso se manifestaba en forma de devoción a la personalidad del fundador del budismo, en el 4º subplano encontramos a los más inteligentes budistas cuya suprema aspiración era postrarse a los pies de Buda para aprender, y lo consideraban como un instructor más bien que como una adorable divinidad.

En la vida celeste satisfacen plenamente su nobilísimo anhelo, pues se imaginan recibiendo lecciones de Buda y la imagen que de él forjan no es una forma vacua, sino que de ella dimanan la maravillosa sabiduría, poder y amor del más insigne instructor del mundo debido al mecanismo antes explicado que posibilita a las Almas evolucionadas para actuar sobre las imágenes que sus amadores forjan. En consecuencia, adquieren nuevos conocimientos y se ensancha su horizonte mental, de suerte que sus efectos han de tener señaladísimo carácter en la próxima vida terrena. Quizá entonces no recuerden los hechos individuales que hayan aprendido, pero intuitivamente reconocerán su verdad cuando acudan a su mente, y el resultado de las enseñanzas recibidas será infundir en el Alma una vivísima propensión al amplio estudio filosófico y a la práctica de los mismos temas.

Desde luego es evidente cuán definida y seguramente apresura esta vida mental la evolución del Alma.

En cuanto a la filosofía y la ciencia de alto valor mental, hallamos en este subplano muchos de los nobles e inegoístas pensadores que sólo anhelan intuición y conocimiento para transmitirlo a sus prójimos. Lo mismo ocurre con el nobilísimo esfuerzo artístico y literario, inspirado ante todo por el deseo de realzar espiritualmente a la humanidad. Por ejemplo el pintor y el escultor que cultivaron su arte con elevados e inegoístas propósitos están en el cuarto subplano constantemente trazando y proyectando todo linaje de lindas formas forjadas por su mente para deleite y estímulo de sus prójimos, pues no sólo placen intensamente a quienes actúan con plena conciencia en el subplano, sino que en muchos casos pueden captarlas las mentes de artistas vivientes todavía en el plano físico capaces de reproducirlas para enaltecer la conciencia de las gentes empañadas en las luchas de la vida física.Por igual se encuentran el en 4º subplano muchos que durante su permanencia en la tierra se dedicaron a auxiliar al prójimo, porque sentían los lazos de fraternidad y prestaban servicio por amor sin propósito de agradar a determinada divinidad. Están ocupados en desenvolver con pleno conocimiento y tranquila sabiduría vastos planes de beneficencia, grandiosos proyectos de mejoramiento del mundo, y al propio tiempo maduran las facultades con las cuales nacerán en la próxima vida física para plasmar las celestiales visiones que proyectaron de la mejor manera posible.

El 3º subplano, el subplano inferior del mundo mental superior o plano causal, es el más poblado de todos los subplanos del genérico mundo mental, porque allí están presentes los sesenta mil millones de Almas comprendidas en la actual evolución humana, excepto el número relativamente exiguo de los capaces de actuar en los subplanos segundo y primero.

Cada Alma está representada por una figura ovoide, que al principio es tan solo una película incolora, de tenuísima consistencia casi invisible, pero que según progresa el Alma va mostrando una iridiscencia semejante a la de las burbujas de jabón, de modo que los colores juguetean en su superficie como cambian los matices de una catarata bañada por los rayos del sol.

Está el ovoide o cuerpo causal del Alma constituida por una materia inconcebiblemente fina, delicada, sutilísima, intensamente viva, con ígneas vibraciones hasta que al adelantar notablemente el Alma en su evolución se convierte el ovoide en un fúlgido globo de flameantes colores con matices en absoluto conocidos en la tierra, tan suaves, brillantes y luminosos que el lenguaje humano es incapaz de describirlos.

Henchidos están los cuerpos causales de vívido fuego dimanante de un plano superior, de modo que los globos parecen conectados por un tremulante hilo de intensa luz. Según adelanta el Alma, aumenta su capacidad de recibir más copiosa cantidad de energía divina que como por un canal fluye por el hilo que ensancha su calibre para facilitar el paso de la corriente de modo que desde el segundo subplano toma el aspecto de un tubo de comunicación entre el cielo y la tierra, y a nivel muy superior aparece como un magno globo del que mana el flujo viviente en el que se entrefunde el cuerpo causal.Las Almas encarnadas en cuerpo físico se distinguen de las desencarnadas por la diferente tónica vibratoria de la superficie de los globos, por lo que no hay en este subplano dificultad en reconocer a primera vista si un Alma está o no en cuerpo físico. Tanto los encarnados como los desencarnados están en su inmensa mayoría semiconscientes, aunque ya pocos incoloros, pero los plenamente conscientes brillan como estrellas de primera magnitud entre la muchedumbre de radiación no tan viva, de suerte que la intensidad de la vibración y color denota el grado de evolución de cada Alma.

La mayoría no están aún suficientemente definidos para comprender las leyes de la evolución a que se hallan sujetos, y anhelan encarnar en obediencia al impulso de la Voluntad cósmica, y también por la ciega sed de vida manifestada, el deseo de estar donde puedan sentir y tener conciencia de la vida manifestada, el deseo de estar donde puedan sentir y tener conciencia de la vida. En las primeras etapas de su evolución no son capaces de percibir las rapidísimas y penetrantes vibraciones de la sutilísima materia del mundo causal, y sólo responden a las pesadas y lentas vibraciones de la grosera materia física. Así es que tan sólo en el mundo físico se creen vivos y así se explica su intenso deseo de renacer en la tierra. Durante un tiempo este deseo concuerda exactamente con la ley de evolución, pues sólo pueden evolucionar por medio de contactos externos a los cuales se van habituando a responder, y que sólo les puede proporcionar la vida terrena. Poco a poco aumenta su capacidad responsiva y perciben las vibraciones de la materia física, etérea y después de la materia astral. El cuerpo astral que hasta entonces sólo había servido de puente para transmitir sensaciones al Alma, comienza a ser ya un vehículo que el Alma puede utilizar, y la conciencia se enfoca en las emociones más bien que en las sensaciones meramente físicas.
El 2º subplano está mucho menos poblado, porque en el actual estado de la evolución humana, tan sólo una exigua minoría de individuos han llegado a este alto nivel, donde aun los menos adelantados son definidamente conscientes de sí mismos y de cuanto les rodea. El Alma en este subplano es capaz de revisar con alguna extensión su pasado y comprende el método y la finalidad de la evolución. Se da cuenta de que está empeñada en una obra de propio perfeccionamiento y reconoce las etapas de la vida física, astral y mental por las que pasa revestida de sus vehículos inferiores. Ve como parte de sí misma la personalidad con que está conectada y se esfuerza en guiarla, valiéndose del conocimiento de su pasado como un acervo de experiencias de las que formula principios de conducta con un claro e inmutable conocimiento, transmitido a la mente inferior para vigilar y dirigir sus actividades. Sin embargo, aunque logre guiar sus vehículos inferiores, dista todavía de ser claro y preciso el conocimiento de ellos y de sus acciones. Ve nebulosamente los planos inferiores cuyos pormenores no comprende tan bien como los principios, y parte de su evolución en el segundo subplano consiste en ponerse más y más conscientemente en contacto con la personalidad que tan deficientemente le representa.

De lo dicho se infiere que sólo se hallan en el segundo subplano las Almas que anhelan el perfeccionamiento espiritual y por lo tanto son capaces de recibir la influencia de los planos superiores. Se ensancha el canal de comunicación por el que fluye entonces más energía. Bajo esta influencia el pensamiento adquiere una singularmente clara y penetrante cualidad, aún las Almas menos adelantadas, y el efecto de esta cualidad se muestra en la mente inferior, como una tendencia a la filosofía y a las ideas abstractas, por ejemplo. En las almas más evolucionadas la visión tiene mucho mayor alcance del pasado, reconoce las causas establecidas y cómo actuaron y lo que falta todavía para agotar sus efectos.

Las Almas residentes en el segundo subplano tienen amplias ocasiones de progreso cuando están libres de los vehículos inferiores, porque pueden recibir enseñanzas de entidades muy adelantadas y se colocan en directo contacto con sus Instructores, no ya por medio de imágenes mentales sino, sino por el de ráfagas luminosas de imposible descripción, en que la esencia de las ideas vuela como una estrella de una a otra Alma, y sus correlaciones se manifiestan como ondas luminosas dimanantes de la estrella central sin necesidad de separada enunciación. En el segundo subplano, un pensamiento puede compararse a una lámpara comparada en un aposento, que muestra a la vista todos los objetos circundantes sin necesidad de describirlos.
En el 1º subplano, el más glorioso del plano mental, en el que moran pocas entidades pertenecientes a nuestra humanidad, cuales son los Maestros de Compasión y Sabiduría y sus discípulos iniciados. La belleza de forma, color y sonido son inefables en este subplano, porque el lenguaje humano no tiene vocablos que puedan hallar expresión tan radiantes esplendores. En los planos inferiores se sembró la semilla que fructificó en el primer subplano del mundo mental donde el Alma termina su evolución mental y las cualidades superiores refulgen a través de la naturaleza inferior. Ha caído de sus ojos la venda de la ilusión personal, y reconocen que no son la personalidad sino que ésta es el instrumento que les sirve de manifestación y expresión en los planos inferiores. Todavía la personalidad puede poner obstáculos y estorbos a las Almas menos adelantadas, pero ya no caerán en el error de confundir la personalidad con su verdadero ser. De semejante error se salva por continuidad de conciencia con que pasan de vida en vida, de suerte que las pasadas vidas están siempre presentes en su conciencia sin necesidad de mirarlas retrospectivamente, y todas ellas constituyen una sola vida.

En este primer subplano, el Alma es también consciente de los subplanos inferiores en los que puede aprovechar plenamente las imágenes mentales de sus parientes y amigos, mientras que en el tercer subplano y en la mitad inferior del segundo, era todavía algo inconsciente de los subplanos inferiores, e instintiva y automática su acción en las imágenes mentales. Pero al llegar a la mitad superior del segundo subplano, se esclareció rápidamente su visión y reconoció gozosa que las formas de pensamiento e imágenes mentales le servían de vehículos para manifestarse en ciertas condiciones muchísimo mejor que por medio de la personalidad.

En el primer subplano actúa el Alma en su cuerpo causal, envuelta en magnificente luz y esplendor del séptimo cielo, y su conciencia puede enfocarse instantáneamente en cualquier punto de los subplanos inferiores e intensificar con suplementaria energía la imagen mental de que desee valerse con propósito de impartir enseñanzas.
De este primero y supremo subplano del mundo mental fluyen la mayoría de influencias de los Maestros de Compasión y Sabiduría, cuando trabajan a favor de la evolución humana y actúan directamente en las Almas de los hombres, derramando sobre ellas las inspiradoras energías que estimulan el adelanto espiritual que ilumina la mente y purifica las emociones.

De este primer subplano del mundo mental recibe el genio la luz que lo ilumina y allí hallan su guía todos los esfuerzos de adelanto espiritual.

Así como los rayos de sol se difunden por doquiera y cada cual los aprovecha según su naturaleza, así de los Hermanos Mayores de la humanidad fluye sobre todas las Almas la luz y la vida que tienen por misión difundir, y cada cual aprovecha lo que es capaz de asimilar para su crecimiento y evolución. Así, como en todas las cosas, la más excelsa gloria del mundo celeste se halla en la gloria del servicio, y las Almas que han terminado la evolución mental son las fuentes de que dimana la fuerza auxiliadora de los que todavía están en la cuesta ascendente.
http://www.mind-surf.net/dimensiones1.htm#caracteristicas2

un beso y una linda sonrisa

PD . lamento que sea tan largo pero no sabia como simplificarlo .
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