Ese verano unos niños decidieron acampar en una sierra, cerca de un pueblecito aparentemente abandonado, puesto que aun no habían visto a sus habitantes, montaron las tiendas y bajaron al pueblo a comprar comida.
Los vecinos les miraban de reojo, aunque se interesaban por el lugar donde habían acampado. No se dieron cuenta de que aquel pueblo no figuraba en los mapas y que en todo el pueblo no había un solo espejo.
A las 12 un ruido ensordecedor les despertó, salieron de las tiendas y contemplaron con horror, miles de vampiros que volaban y rodeaban el campamento, se habían convertido en la cena del pueblo, ahora ellos también vagan por el pueblo en busca de nuevas presas