"Un mendigo pidió limosna a Alejandro Magno. Este le dió a elegir entre tres ciudades conquistadas, prometiéndole hacerle gobernador de la que escogiese. El mendigo que no daba crédito a sus oídos, pensaba que se trataba de una broma.
-No pienses en tí -le dijo Alejandro- piensa en mí. Yo soy el que da, y la limosna, por tanto, tiene que ser digna de mí, no de tí".
Al igual que la iluminación del anterior post (no lo he continuado porque después de leer a caminante, no me parecía acertado), yo (nosotros/as) soy el mendigo que te pide limosna de tus grandes conocimientos y bondad, y tú, Javi, como el gran Alejandro Magno nos das todo lo que tienes, no sólo una ciudad conquistada sino todas las que tienes en tu poder (que son muchas).
Tu inmensa sabiduría me encanta y tu forma de contar las cosas, o poner los ejemplos es de lo mejorcito que he visto en mi vida. Ese es, para mí, tu verdadero poder: das todo y aunque no lo haces para recibir nada a cambio, espero que te sientas recompensado con creces.
Un beso.