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 El amor y otros sentimientos

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Nemesis
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MensajeTema: El amor y otros sentimientos   Mar Mar 05 2013, 04:30

¿Autoayuda en cuestiones de amor? Sí. El amor en una relación de pareja tiene un entorno de sentimientos y emociones que no son fáciles de llevar. Saber si realmente se ama a la pareja; qué sentimientos ocultos nos llevan inconscientemente a elegir una pareja para amar. Cuantas veces la envidia, la codicia y los celos, entre otros, están presentes directa o indirectamente en una relación de pareja.

Pues este curso quiere aportar con alguna luz para que aquellas parejas, cuyas relaciones de amor se presentan turbulentas y poco gratas, miren a su interior y aprendan a reconocer aquellos sentimientos que realmente los llevan a estar junto a su pareja, y sepan encontrar el amor verdadero, salvaguardándolo de aquellos sentimientos negativos.


http://www.emagister.com/comparte-tus-cursos/b-amor


Última edición por Nemesis el Mar Mar 05 2013, 04:41, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: El amor y otros sentimientos   Mar Mar 05 2013, 04:31

Empieza el curso: Capítulo 1 - El amor. Qué significa amar

Amar Con Cadenas

Cuando estés enamorado y te sientas esclavo de tu objeto de amor cuestiona tu tipo de enamoramiento.

Dr. Pedro Cortines H.

Todas las ideas preformadas influyen para captar el sentido de la vida.

Kaleb

En asuntos de amor también existe una evolución en las maneras de experimentar el amar socialmente. Actualmente existe un tipo de enamoramiento donde una de la personas dentro de una pareja amorosa se siente “atada” a su objeto de amor y no puede abandonarlo a pesar del daño que recibe por parte de su objeto amoroso, a pesar de que socialmente le apoyen para dejarlo. Anteriormente a éste tipo de enamoramiento simplemente se le consideraba como la forma convencional de una relación amorosa. Incluso era apoyado socialmente: “ya te casaste, ahora aguántate” así que no existía la manera de darse cuenta explícitamente de su presencia, o si se daban cuenta no podían quejarse de éste manera social de vivir dentro del enamoramiento.

Vamos a estudiar una de las vivencias más cotidianas del enamoramiento, como es el hecho de amar, pero sintiéndose atado, es decir encadenado a la persona que amamos. El sujeto enamorado no tiene la sensación de amar y sentirse libre a la vez. Se siente esclavo de su amor. Se siente esclavo de su manera de amar. Se siente esclavo de la persona que ama.

¿Que nos lleva a continuar amando a personas que nos hacen la vida tan difícil? ¿Que nos lleva a amar a personas que nos hacen sentir atados a ellos, esclavos de ellos? Me estoy refiriendo a no cualquier tipo de amor, me refiero al hecho de estar “enamorados” y sufrir por tener este tipo de enamoramiento del cual no podemos liberarnos y seguir ligados ya sea físicamente y/o psicológicamente a la persona que amamos.

Sobre el tema hay un sinfín de ideas, hipótesis y teorías, hay un sinnúmero de libros sobre el tema, desde muchos siglos atrás, hasta libros contemporáneos. Esto me hace pensar que ese tipo de “enamoramiento pegajoso” esclavizante, se ha presentado de por siempre. Yo quiero contribuir con alguna idea más, tal vez no sea la “gran verdad”, pero son hallazgos que he encontrado a lo largo de muchos años de caminar por la vida y también como especialista en psicología.

¿En que momento nos damos cuenta de que estamos completamente atados y esclavizados a la persona que amamos? , la respuesta es: cuando nos enfrentamos a la posibilidad de perder a nuestro objeto de amor, cuando nos vemos ante la posibilidad de separarnos de nuestro objeto de amor, cuando pensamos vagamente que nuestro objeto de amor nos puede dejar, y no queremos que nos deje, cuando empezamos a pensar que nuestro ser amado no nos ama Cuando por primera vez objetivamente, pensamos la posibilidad de que nuestro objeto de amor nos está haciendo daño y es preciso separar- nos, alejarnos, retirarnos para siempre de nuestro objeto de amor, y no nos siga haciendo daño. El solo hecho de pensarlo nos hace sentir desintegrados, empieza la tragedia.

En la consulta de cualquier psicoterapeuta, psicólogo o de cualquier psiquiatra es común escuchar las siguientes confesiones: estoy enamorado de una persona que me hace mucho daño y no se como librarme de ella. Yo sé que me esta haciendo daño, pero también se que me quiere mucho. Aunque se que me hace daño seguir con él, no creo encontrar alguien que me quiera igual que él. Sin ella (él) mejor no quiero vivir, aunque también se que si sigo con ella (él), eso no es vida. Él ya me dijo que no me quiere, pero yo no creo eso. Él ya me dijo que no me quiere, pero solo lo hace para hacerme sufrir, muy en el fondo yo sé que si me quiere. Yo sé que nunca va a encontrar a nadie como yo. Ella es muy buena persona, se que va a sufrir si ella me deja, y después va a regresar conmigo, yo la voy a estar esperando. Es la única persona que me hace sentir muy bien. Él me ha dicho que nunca voy a encontrar a alguien como él, y sé que es cierto. No creo poder encontrar una persona igual que él. No sé porque me hace sufrir si sabe que yo lo quiero mucho. Yo estoy segura de que va a cambiar y ya no me va a maltratar. Yo se que ella me quiere aunque diga lo contrario. El me dijo que se va a ir, pero sé que solo lo hace par molestarme… si me deja no sé qué voy a hacer.

Y así le podría seguir con muchas frases más, en donde de fondo esta la sensación de atadura al ser que amamos, la imposibilidad de dejarlo aunque sepamos que no nos ama o que nos ama de una manera que al mismo tiempo nos está haciendo sufrir enormemente, nos ama haciéndonos daño.

He encontrado que por lo general cuando una persona se encuentra en dicha situación conflictiva amorosa, podemos descubrir lo siguiente:

· La persona enamorada, desea que el objeto de amor lo quiera a él (ella).

· Quiere ser alguien importante en la vida de la otra persona

· La persona enamorada encuentra varios comportamientos en el objeto amado que no le agradan, pero que pasa por alto, para que no lo deje.

· Siente un placer inmediato al estar u obtener su objeto de amor y al mismo tiempo infelicidad si no lo tiene.

· Cuando se llegan a separar, le produce preocupación, displacer, temor.

· Tiene la firme creencia que sin ese objeto nunca podrás ser feliz.

Actualmente consideramos que en el enamoramiento no patológico existe una aceptación bilateral del otro tal como es. No existen condiciones o convenios para ser amado o para amar. Cuando nos deja de amar el objeto de nuestro amor, luchamos por retenerlo, pero si efectivamente nos deja de amar, lo dejamos, no lo retenemos, nos deja una herida amorosa, que pronto cicatrizará. Nuestra capacidad de amar queda indemne y creemos que somos capaces de amar y de ser buenos objetos de amor para otros.
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MensajeTema: Re: El amor y otros sentimientos   Mar Mar 05 2013, 04:32

Capítulo 2:
Emociones y sentimientos en el amor: ser posesivos

ENVIDIA, CELOS Y CODICIA.

En este ensayo voy a estudiar tres emociones que interfieren en nuestra experiencia de estar enamorados y que nos produce la sensación de estar atados, pero haciendo particular énfasis en la codicia, que considero es la que nos mantiene atados, unidos patológicamente al ser que amamos. Las tres emociones son:

· Envidia

· Celos

· Codicia.

Estas tres emociones están incluidas dentro de los “apetitos de posesión”, pero no son las únicas.

Como se darán cuenta, aquí no estoy tomando en cuenta otras hipótesis quizá ya conocidas por ustedes, como por ejemplo que el sujeto enamorado no se sabe valorar adecuadamente, que tiene una autoestima muy baja, que tiene una pobre imagen de sí mismo, que no es capaz de confiar en el futuro etc., En éstas hipótesis, el acento recae en el sujeto, específicamente, digamos que en el “yo” del sujeto. En lo que pasaré a describir en cambio no recae en el yo del sujeto, no se hace énfasis en su capacidad de amar, ni en la introyección de normas sociales; más bien recae en otras emociones que están profundamente escondidas para el mismo sujeto,… a veces.

NO ES LO MISMO TENER QUE POSEER.

Para entender la dinámica del enamoramiento “pegajoso” o del enamoramiento con ataduras, es necesario darnos cuenta que no es lo mismo “tener” que “poseer”.

Poseer.

Cuando tú piensas y sientes que posees algo te estás enfrentando a un grave conflicto psicológico, sin que tú lo sepas, “lo que tú posees, te posee a ti”. En el momento en que posees “algo”, lo poseído te posee a ti. Es decir no puedes prescindir de él. Cuando llegas a perder lo que tu posees, te desmoronas, sientes un gran perdida, la sensación de perdida inunda tu yo, la sensación de perdida te desborda.

Cuando obtienes algo mediante el deseo de poseer, ostentas lo poseído, y cuando lo pierdes sientes una gran carencia y necesidad de volverlo a poseer.

Tener.

No sucede lo mismo cuando tú tienes algo. Cuando tú tienes algo, no existe sobre -valoración de lo que posees, sabes que puedes prescindir de él, aunque te duela, por esa razón no te desborda la emoción de pérdida. Cundo tienes algo, lo puedes soltar sin que te produzca la sensación desbordante de pérdida o de necesidad.

Por ejemplo no es lo mismo cuando tienes la sensación de poseer un carro que tener un carro. Al tener la sensación de poseer, eso que posees, pasa a formar parte de ti, de tu imagen, de tu identidad y hasta de tu funcionalidad: ¡yo sin mi carro no podría vivir! El carro ya te posee a ti. Éstas empezando a adorar a tu carro, y te estás empezando a adorar a ti por poseer ese carro.

Cuando tienes un carro, el carro que tanto te gustaba por fin lo tienes. Es tan solo eso, tienes algo, pero no forma parte de ti, realmente no existe una hiper-valoración de ese objeto en relación contigo mismo, por lo tanto puedes prescindir de él. Obvio que puede incrementar tu imagen por el esfuerzo que hiciste para conseguirlo, pero en ese caso tu imagen aumenta no por el objeto en sí mismo, sino por tu capacidad de logro, por la confianza en ti mismo, y entonces tu confianza ha crecido no por un objeto exterior, sino por una acción interior.

Vamos a decir que: tu “yo” crece no por el objeto exterior sino por las acciones que ahora sabes que puedes realizar. Llegas a perder ese auto, y por lo tanto tu imagen no recae o no se apoya en poseer el auto, tu imagen no se desmorona, tu confianza está depositada en si mismo no en un objeto.

Cuando posees algo, lo disfrutas, pero sufriendo o haciendo sufrir, cuando tienes algo lo disfrutas y gozas sin sufrir y sin hacer sufrir.

“En verdad que difícil es tu vida si lo que tú eres esta basado en lo que posees y no en lo que tienes, y sobre todo en lo que eres”. Tal vez ahora puedas comprender que muchas personas que han perdido lo que poseen incluso han llegado al suicidio, porque su imagen está destruida.

Cuando no puedes recrearte y alegrarte con lo que tienes o lo que tienes no te da felicidad, estás justo en la brecha para que brote la envidia y la codicia.

¿Es complicado lo que estoy diciendo?

Entonces creo, va a ser mas complicado aclarar que no es lo mismo sentir, pensar y decir: ya “tengo” novio (a), que ya “poseo” novio (a).

Muchas de las veces aunque se “diga ya tengo novio (a)”, la sensación es de “poseer un novio o novia”, según sea el caso. Malo el cuento… dice la frase.

Aquí incluyo mi frase completa: “Socialmente eres lo que haces, pero psicológicamente y espiritualmente eres lo que sientes y piensas”

Veamos como utiliza Jesús las palabras poseer y tener.

En Mateo 19-21 Jesús le responde a un joven rico que le pregunta ¿Qué es bueno para obtener la vida eterna?

Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, vende todo lo que posees y reparte el dinero entre los pobres, para que tengas un tesoro en el Cielo. Después ven y sígueme”.

Cuando el joven oyó esta respuesta, se marcho triste, porque era un terrateniente.

Biblia.

¿PORQUE LO SIGO QUERIENDO?, ¿PORQUE NO LO SUELTO?

Cuando el sujeto se empieza a hacer este tipo de preguntas, tal vez pueda llegar a algunas conclusiones en donde se de cuenta de que está hiper-valorando al objeto y por ende, desvalorándose a sí mismo:

La balanza está inclinada, el enamorado sale perdiendo.
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MensajeTema: Re: El amor y otros sentimientos   Mar Mar 05 2013, 04:33

Capítulo 3:
Emociones y sentimientos en el amor: celos, envidia y codicia

Celos

Los celos en muchas ocasiones, al principio le impiden al sujeto soltar a su objeto de amor. Creo que es fácil de entender. En éste caso el énfasis se hace en dos cosas: en las posibles cualidades del tercero en discordia, de las cuales el sujeto enamorado cree que carece y en la tendencia a la infidelidad de su objeto de amor.

Me están quitando lo que poseo, lo que es mío, es la sensación del celoso. Obvio que no se toma en cuenta la capacidad de decisión del objeto de amor. Es otro mecanismo que puede aparecer para no soltar a su objeto de amor, no lo suelta para que otros no lo gocen, no lo suelta por celos. Su objeto de amor se ha convertido en objeto de posesión.

No está de más aunque sea de pasada señalarles que mucha de las veces cuando un sujeto empieza sentir celos y empieza a desconfiar de su objeto de amor, en ocasiones suelen ser las consecuencias proyectivas de sus propias infidelidades, aunque sea mental -mente.

Envidia

Cuando prevalece la envidia, es aún más difícil, soltar al objeto de amor. La envidia es una emoción que nos impulsa a obtener lo que otros poseen o aún no poseen pero que desean, con la finalidad de hacerles sentir envidia a los otros, por lo que poseemos. Básicamente la envidia nos produce enojo porque no poseemos lo que otros si tienen.

El gran problema es que pareciera que valoramos lo que el otro tiene con la finalidad de tenerlo nosotros, pero no es así, cuando llegamos a obtener al objeto que nos produce envidia, de inmediato lo devaluamos ya que la envidia esta basado en un impulso destructivo, y desintegrador. Es decir deseamos al objeto para devaluarlo y si no lo obtenemos, admiramos al objeto pero devaluándolo. La envidia cuando se intensifica produce una gran voracidad por obtener cada vez más cosas, por el simple hecho de poseerlas, aparentemente. En la envidia el objeto siempre será devaluado. Y es que en la envidia el sujeto se siente muy superior a los otros sujetos deseantes, el objeto en sí carece de importancia para él sujeto envidioso.

Ejemplos simples: muchas personas compran cosas u objetos por envidia. Una mujer vio un vestido que traía una amiga, su pensamiento “ese vestido yo también lo quiero tener”, va y se compra uno igual y si se puede mas caro, para decirse a sí misma “a ella se le ve mal, a mi se me ve muy bien”. En ocasiones se lo compra y ni se lo pone, pero ya tiene la sensación de que ella tiene uno igual o mejor, e incluso se lo puede comentar a su amiga, fíjate que me compre un vestido igual que el tuyo, aunque a mi me costó mas barato que a ti, porque fue una oferta (ya le esta produciendo envidia, según ella) o fíjate que lo compre igualito que el tuyo, pero en otra tienda pero me costo al doble que a ti (ya le está produciendo envidia, según ella). ¿Cuantas veces haz comprado alguna cosa, para después al llegar a tu casa ya no te gusta? Pero lo posees. El objeto solo se utiliza para producir envidia, y a veces ni eso. Por lo general la persona en sus momentos de envidia suele ser muy mentirosa.



Y en éste momento estoy hablando sobre todo de envidia a nivel inconsciente.

Hay enamoramientos en los que no se suelta a la pareja por envidia. Es terrible que en ocasiones se envidie la capacidad de amar del objeto, capacidad de amar que el mismo sujeto envidioso no tiene y desea destruir en el objeto de amor.

Codicia

Voy a hacer particular énfasis en esta forma de desear al objeto de amor, ya que considero que es la base del amor pegajoso, del amor con sensación de atadura, del amor que se convierte en un apego, del amor endiosado, del amor esclavizante. Que es el motivo de éste estudio. Realmente desear por codicia es muy diferente a desear por celos y/o, a desear por envidia.

La manera como yo aplico el papel de la codicia dentro de la relación amorosa es la siguiente:

“La codicia se refiere a un deseo voraz por poseer a un objeto sobrevalorado parcialmente por el sujeto”.

Ese deseo voraz y apasionado te impide valorar adecuadamente al objeto en su totalidad; o la valoración integral de lo que codicias, está obstruida porque tu capacidad de reflexionar esta bloqueada, la integración de tus percepciones y de tu experiencia está contaminada por la codicia.

Otra forma más simple de decirlo es que cuando codicias algo: no entiendes razones. Ni razones provenientes del exterior ni razones provenientes de ti mismo. Es la raíz del carácter caprichoso. En ese momento también haces una hiper-valoración del objeto, no por envidia, no por celos, sino por un deseo inherente a ti mismo, simplemente quieres poseer eso para ti. A diferencia del envidioso, cuando obtienes al objeto codiciado, lo sigues hipervalorando conscientemente para ti mismo. Y los demás personas pueden ser que coincidan o no coincidan en esta hiper-valoración.

Cuando posees un objeto por codicia no buscas que los demás lo envidien, buscas que los demás lo hiper-valoren tal como tu lo haces. Es decir quieres que los demás vean a tu objeto con los mismos ojos con los que tú los ves. Deseas que los demás lo admiren tal como tú lo admiras. No aparece la desconfianza propia del celoso, aunque hubiese razones suficientes para que apareciera, los celos brillan por su ausencia. La hiper-valoración que haces de tu objeto de amor es totalmente consciente, lo inconsciente es la codicia.

Si aplicamos la codicia al “enamoramiento encadenante” o como también le llamo “enamoramiento caprichoso” ahora podemos agregar que ese enamoramiento pegajoso esta basada en la codicia., aunque el sujeto enamorado no lo considere así, ya que él siente que ama de verdad; eso explica que el sujeto no pueda valorar adecuadamente lo que le hace su objeto de amor.

También explica que aguante tantas torturas y diferencias en el objeto de amor. Les recuerdo que estoy hablando del objeto de amor que hace mucho daño al sujeto enamorado, y que sin embargo el sujeto no se puede desprender de él, porque siente que lo ama mucho.

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MensajeTema: Re: El amor y otros sentimientos   Mar Mar 05 2013, 04:33

Capítulo 4:
Relaciones de pareja. Valorar el amor en tiempo presente

Dificultad para valorar al objeto en tiempo presente.

Otra característica del amor con ataduras o esclavizante además de la codicia, es que el sujeto enamorado se ubica en el tiempo futuro, para no enfrentarse al tiempo presente en su relación amorosa. Es decir, aunque el sujeto se da cuenta del maltrato físico y/ o psicológico que le da su objeto de amor, se ubica en el futuro con él. “Creando un futuro muy halagüeño, lleno de felicidad”, el amor endiosado le hace fantasear un bello futuro como una defensa para no enfrentar el presente amenazador de su felicidad actual.

Tan solo piensa en lo que le gustaria que fuese esa persona, llenándose de ilusiones que va a cambiar. “Yo sé que si él cambia todo va a ser felicidad” o peor aún “yo sé que si yo cambio como él me lo pide, él (ella) va a cambiar”.

Pero no piensa en lo que tiene en el presente: Esto es lo que tengo. No se hace a con -ciencia la siguiente pregunta: ¿Me gusta o no me gusta tal como es en éste momento? Y no lo hace porque teme llegar de corazón a la siguiente conclusión:

Así como es: no me gusta. Así como es nuestra relación soy infeliz, disfruto de algunas cosas con él, pero no soy feliz.

Parcialidad en la selección

Es importante seleccionar una pareja que te guste físicamente, por mencionar algo, pero cuando la selección es a través de la codicia, esa elección te va a llevar al fracaso amo -roso. ¿Por qué razón? Porque la codicia te impide valorar otros rasgos que también tiene ese objeto de amor. La codicia no te deja ver, las otras características que son parte del objeto de amor que pueden ser buenos, o pueden ser malos para ti mismo o para los demás. Cuando seleccionas al objeto de amor en base a la codicia es donde más se cum- ple la frase: el amor es ciego. Frase a la cual yo modifico diciendo: el amor no es ciego, es el enamorado el que esta ciego, el amor en sí mismo, es amor.

Es decir al codiciar, parcializas tus percepciones y tu valoración de todo lo relacionado con tu objeto de amor ¿Y que haces con todo lo demás referente al objeto de amor? No te importa con tal de poseer eso que deseas. Algo te impulsa a poseer a esa persona. Te produce una gran ilusión, que te quita el sueño. No son celos, no es envidia: es codicia.

Dice la Biblia: no codiciaras la mujer del otro o la mujer ajena.

Para mí, el problema psicológico está en la misma codicia en si…. Es decir en el hecho de codiciar está el problema, y no lo es tanto en que sea ajena o no lo sea. Cuando tú seleccionas a tu objeto de amor basado en la codicia, sin saberlo ya estas estructurando un destino nada halagüeño. Malo el cuento…Y pues en el pecado está la penitencia. Y aquí para nada interviene Dios, es decir no metas a Dios en tu manera de desear, pero eso no te exime del castigo psicológico: ¡a cargar tu cruz!

Psicológicamente hablando la selección por codicia puede tener sus partes positivas, que sería algo a descubrir (sobre todo en terapia) en cada sujeto que escogió o escoge su pareja de acuerdo a ésta emoción. Aunque al escoger de ésta manera a su pareja, le lleva después a una incapacidad de desprenderse del objeto y a permanecer encadenado a él, y algunas veces incluso, después de que el objeto ya dejó o abandonó al sujeto.

· La codicia te lleva a ser posesivo, quiero a esa mujer o a ese hombre

· La codicia te hace renunciar a tus rasgos de carácter, a tus logros, todo lo haces a un lado con tal de obtener a la mujer o al hombre que codicias.

· La codicia te provoca el apego a la pareja.

· La codicia te impide ver a tu objeto de amor en su totalidad.

· La codicia te provoca muchas fantasías e ilusiones en detrimento de la valoración de la realidad

· Terminasadorando al objeto de amor. En otras palabras “te endiosas” de tu objeto de amor, tu objeto de amor se ha vuelto tu dios terrenal. Malo el cuento.

Alguien afirmó lo siguiente: ¡Donde está tu tesoro esta tu corazón! Y yo le agrego: donde esta tu corazón está tu tesoro. Y pregunto: ¿ese tesoro lo conservas por amor, por celos, por envidia, o por codicia? ¿El tener ese tesoro te da tranquilidad?

Y también esa persona afirmó lo siguiente a propósito de adorar: ¡tan solo adoraras al Señor tu Dios, y a Él solo servirás!
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MensajeTema: Re: El amor y otros sentimientos   Mar Mar 05 2013, 04:34

Capítulo 5:
Relaciones de pareja. Seleccionar el objeto de amor

El paraíso terrenal.

Lo curioso es que cuando se seleccionan a parejas en base a estas tres emociones: celos, envidia y codicia, y sobre todo las últimas dos, los enamorados empiezan a despotricar contra Dios. Se sienten que ya están en el infierno. Se sienten abandonados de la mano de Dios. ¡Que no metan a Dios en esto!

Prefieren decir que ellos están sufriendo por el destino, la brujería o que están olvidados de Dios que decir que ellos mismos labraron su destino. Aunque siendo mas sinceros, ni ellos mismos saben las razones por las que permanecen atados a su objeto de amor, ya que estas emociones por lo general no son aceptadas por el mismo doliente, y además por lo general funcionan a nivel inconsciente.

¿Qué a que emociones me refiero? Me refiero a las personas que seleccionan a su objeto de amor en base a la envidia y/o a la codicia.

Cuando el objeto de amor amenaza con dejar al sujeto o lo hace, empiezan a desear para su objeto de amor lo peor, por ser un malagradecido en relación al sujeto. Por lo general los sujetos que se sienten atados a su objeto de amor, no desean que les vaya bien a sus objetos cuando los objetos amenazan con dejarlos. Podemos ver perfectamente como aparece la agresividad y posesividad que siempre ha estado de fondo en el sujeto amo -roso. En ellos, en ese momento no pueden seguir ese consejo que dice: cuando tu objeto de amor se quiera retirar déjalo libre, si regresa es que te ama, si no regresa es que nunca te amó. Algo así. ¿Lo han leído alguna vez? La sola idea de dejarlo ir los asusta, los desmorona, los deprime, en donde la desilusión y el coraje, y hasta el rencor están mezclados intensamente, su “yo” está desquebrajándose.

Quiero decirles algo que ya he escrito algunas veces: aquí en nuestra vida terrestre también podemos estar en el paraíso, en el paraíso terrenal, solo que estas emociones (celos, envidia, codicia) son algunas de las emociones que nos impiden vivir feliz y gozosos en la tierra. Quien lo ha vivido o lo esta viviendo, es testigo de lo que acabo de afirmar.

La vida tiene un ritmo armónico, el ritmo del amor, placer, libertad y felicidad; todas esas sensaciones son propias de estar en el paraíso.

Selección De Objeto De Amor Por Celos, Envidia O Por Codicia.

Tal vez ahora se pueda entender lo siguiente:

a) Si vas a seleccionar a una posible pareja basada en celos. Psicológicamente ya estas mal. ¿Cómo es que vas a seleccionar para que sea tu pareja a alguien que ya desde el principio desconfías? De verdad, vas a sufrir y vas a hacer sufrir. Vas a obligar a que te quieran. Estas haciendo una selección rayando en la locura. Es un amor muy posesivo. No dejarás que nadie vea a tu objeto de amor. Le estas coartando su libertad a tu objeto de amor y al mismo tiempo la tuya. Vas a sufrir y a hacer sufrir. Te sientes inferior.

b) Si vas a seleccionar a una pareja basada en envidia. La seleccionas, porque tiene algunas cosas (digamos que belleza física, y/o belleza emocional, y/o belleza de pensamientos, o belleza social, y/o belleza espiritual, por mencionar algo) que tú careces y envidias, para después empezar a destruirlo cuando sea tu pareja, después de que lo logras, la dejas cuando tu quieres. Eres muy posesivo y destructivo. Tal vez te vuelvas celoso, pero basado en la envidia, es decir, tú sabes que ahora posees algo envidiable para los demás y que tú puedes dejar cuando mejor te parezca. Te sientes poderoso. Es por eso, que muchas veces las relaciones que se inician basadas en la envidia de alguno de los integrantes de la pareja, ni siquiera llegan a ser relaciones duraderas, “estables”.

c) Si vas a seleccionar basado en la codicia. Seleccionas por capricho, por tu deseo de posesión. No te pones a pensar en la totalidad del objeto deseado. Existe pues una hipervaloración del objeto en detrimento de ti mismo. Tú no celas al objeto, ni destruyes al objeto, tú te esclavizas al objeto con tal de tenerlo contigo. Te vuelves esclavo de tu pareja. Vives la situación del amo y el esclavo En otras palabras: Te has producido un Apego. Adoras a tu pareja. Haz converti- do a tu pareja en tu “dios (a) terrenal”.
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MensajeTema: Re: El amor y otros sentimientos   Mar Mar 05 2013, 04:35

Capítulo 6:
Elegir una pareja por envidia o codicia. Sentimientos negativos en el amor

La dinámica de la elección de pareja por envidia o por codicia.

El envidioso selecciona a su objeto de amor que todos observan como valioso, para después degradarlo, devaluarlo y destruirlo y provocar envidia a los demás, el codicioso lo selecciona sobrevalorándolo y desea que todos hagan esa misma valoración aunque por lo general no están de acuerdo en dicha sobre valoración. El envidioso admira para destruir, el codicioso admira para conservar. El envidioso siente que puede dejar cuando el quiere, el codicioso no puede dejar cuando el quiere. El envidioso cuando termina una relación amorosa sale victorioso, el codicioso sale derrotado. He encontrado que el celoso deja cuando ha encontrado a otra pareja, a quien seguir celando. Recuerden la frase: “Nunca falta un roto para un descocido”.

Relación de pareja.

Relación Sujeto Objeto

En una relación de pareja, las posiciones sujeto-objeto son intercambiables. Con fines de precisión en este ensayo a la relación de pareja solo la estoy estudiando de un solo lado, o en una sola dirección: sujeto acción objeto. Es decir del sujeto hacia el objeto.

No estoy estudiando cuando el objeto se convierte en sujeto y el sujeto primordial en objeto.


La vida es dinámica no es estática.

Las cosas o procesos vivos siempre están en movimiento, cuando algo esta perdiendo vida, empieza a ser estático, pierde movimiento, y esto vale también para las relaciones de amor. Es por eso que si en una pareja no existen intercambios de sujeto a objeto y de objeto a sujeto, esa pareja se está osificando, dejó de ser una pareja dinámica.

Los amantes no están dentro de una matriz fundamental de deseo, amor y dicha.

En una pareja dinámica de amantes en donde brilla el amor y el deseo encontramos que el amante se encuentra con su amado, para después convertirse en el amado de su amante, en un círculo siempre dinámico. En donde el sujeto amante y deseante gozosa y sutilmente se va convirtiendo en objeto del deseo del otro y el objeto gozoso y sutilmente se va convirtiendo en sujeto amante y deseante de su objeto de amor. Esa es una de las razones por la que insisto una y otra vez que la vida tiene un ritmo.

Por favor reflexiona en lo que ya escribí páginas antes, en la página tres:

En el momento en que posees “algo”, lo poseído te posee a ti.

Es de gran trascendencia en la relación de pareja, y sobre todo cuando haces pareja seleccionando a través de la codicia a tu pareja, porque en ese mismo momento tú te estás convirtiendo en objeto del otro, en un objeto muy especial para el otro, te estas ofreciendo y convirtiendo en un objeto incondicional e inferior, en ese momento te vuelves esclavo del otro. En la relación dinámica sujeto-objeto, objeto – sujeto, el movimiento dinámico lo has detenido. Para poseer al objeto de tu amor haz renunciado a tu calidad de sujeto deseante y has pasado a la categoría de objeto suplicante.

Aunque puse el ejemplo del carro para ejemplificar la diferencia entre poseer y tener, como quiera no es lo mismo poseer un carro que poseer una pareja. ¿Captas?

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MensajeTema: Re: El amor y otros sentimientos   Mar Mar 05 2013, 04:38

Capítulo 7:
El amor y la adolescencia

La adolescencia.

Considero que la selección por codicia se presenta con más frecuencia en la adolescencia o en las primeras elecciones de amor, también podría decir que las realizan los sujetos inmaduros independientemente de la edad.



Creo que se da frecuentemente en la adolescencia o en las primeras elecciones de amor real. El sujeto deseante piensa lo siguiente: lo selecciono porque me gusta físicamente, o lo selecciono porque es muy serio, o lo selecciono porque es muy estudioso, o lo selecciono porque es muy popular etc., y solo por eso, (es decir es una selección muy parcial). O también: quiero que este conmigo, que sea para mí. Quiero que sea mi novio porque esta bien chulo o quiero que sea mi novia porque está bien buena,… y muchas veces esas selecciones terminan en matrimonio. Malo el cuento.

Aunque es importante aclarar que en la adolescencia también observamos las elecciones tanto por envidia hacia las personas del mismo sexo como por celos. Dicho sea de paso, afortunadamente en nuestra época dichas elecciones no son perennes, el joven está adquiriendo experiencia de acercamientos al sexo opuesto. Me refiero a que dichas relaciones duran una semana, quince días, dos meses o tres cuando mucho. Antaño en nuestra sociedad mexicana la costumbre en cuestión de amores era que el muchacho o la muchacha adolescente, no anduviera jugando, si iba a tener pareja era en serio y para casarse. Actualmente en ciertos niveles sociales los apoyan a que tengan experiencia en el noviazgo como una medida preventiva de posibles fracasos amorosos.

En muchas ocasiones por tal de poseer dicho objeto, el enamorado suele hacer juramentos y promesas que pasado el tiempo van a incrementar su sensación de encadenamiento pero aquí ya estoy apenas insinuando otros factores que en este articulo aún no quiero analizar para fines de claridad. En mi artículo que escribí sobre El Enamoramiento me extiendo más sobre el tema.

En el enamoramiento por codicia, encontramos que además como su placer y felicidad esta basado en la hipervaloración e idealización del objeto, la consecuencia es que teme perderlo y empieza a realizar acciones que van en contra de sus propios valores y tam- bién permite que su objeto de amor le haga cosas dañinas con tal de no ser abandonado. Empieza a entrar en el terreno del amo y el esclavo, donde obviamente el enamorado se ha dado cuenta de que se ha convertido en el esclavo de su objeto de amor.

Incuestionablemente que existen otras razones que explican también, que no podamos soltar al objeto de amor que nos hace daño, solo que me estoy enfocando al área emocional y dentro del área emocional sobre todo, a éstas causas tan poco estudiadas en la literatura del enamoramiento.
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Nemesis
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MensajeTema: Re: El amor y otros sentimientos   Mar Mar 05 2013, 04:39

Capítulo 8:
Elegir el amor en conciencia de nuestros verdaderos sentimientos

La parte inconsciente de nuestra mente:

Lo primero a aclarar es que sobre todo estoy dando explicaciones de las reacciones del enamorado a nivel inconsciente. Inconsciente significa “No Consciente”. Es decir el sujeto no está consiente de su selección por codicia, no recuerda haber seleccionado por codicia. Cuando lo llega a aceptar, estamos en el primer paso para su desprendimiento.

Pero sigamos con las explicaciones a nivel inconsciente.

Quien ya hizo de su enamoramiento un apego, ya no puede vivir tranquilamente “el ahora”. Constantemente huye a un futuro muy ilusorio, y lo curioso es que su presente es también ilusorio, un presente lleno de placer y de temor y desconfianza en si mismo.

El Maestro dijo.

“Siempre que os sintáis ofendidos mirad si no habéis ayudado al ofensor”

Anthony de Mello.

Cuando una persona nos comenta que su objeto de amor es un ingrato porque lo quiere dejar y no sabe valorar el amor que el enamorado le entrega y siente, por lo general el enamorado quejoso, espera que quien lo escucha, le dé la razón.

Si el escucha le da la razón, está bien, es un apoyo para esa persona enamorada. Solo que ese apoyo aumenta el rencor en el enamorado y aumenta la atadura a su objeto de amor y se siente bien contigo, pero no le estás ayudando a que se despegue, mucho menos a que se cuestione su tipo de amor.

Si se le da la razón también va a ser difícil que llegue a tomar conciencia de que la causa primordial de que no se pueda desprender, está dentro de la misma persona que sufre. No estoy diciendo que el objeto de amor sea todo perfecto y toda bondad. Recuerda que estoy estudiando al enamorado solamente.

No todas las flores hermosas tienen espinas,

Ni es cierto que las flores más bellas tengan que tener espinas.

Twanga.

¿Qué tipo de flor te atrae a ti?

¿Qué tipo de flor eres tú?

Seleccionar a una persona que intuyes que te hará sufrir, es una forma muy eficaz para posteriormente responsabilizar al otro de tu sufrimiento. El no tomar conciencia de las partes inconvenientes y desagradable que tiene el otro para el sujeto deseante, le permite al enamorado no tomar conciencia que la base de su selección fue la codicia. Mientras no tome conciencia de éste tipo de elección de amor, está casi condenado a repetirlo nuevamente.

- ¡Ya encontré el camino a la verdad!

- ¿Y ya empezaste a caminarlo?

¡No! ¡Pero ya encontré el camino la verdad! ¿No es fabuloso?
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Nemesis
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MensajeTema: Re: El amor y otros sentimientos   Mar Mar 05 2013, 04:40

Capítulo 9:
La convivencia en el amor de pareja

¿Y el otro?

Hermano, ojala que al final de éste primer articulo sobre “el enamoramiento endiosado”, hayas podido descubrir algunos rasgos de la personalidad del “dios (a)” de la persona endiosada. El “dios” también actúa e interviene, solo que no es motivo de éste articulo. Pero diré algunas palabras sobre él. Lo menos perjudicial sería que el otro simplemente se deje querer, él se va a sentir “el objeto” de amor del otro, no hay reciprocidad. Cuando se retira obviamente que el enamorado va a sufrir y se van a presentar en él, todas las reacciones ya descritas.

Otra opción es que El otro se puede enamorar del sujeto.

Lo más complicado existencialmente hablando para quien selecciona en base a la codicia, es cuando el otro responde amándote pero con envidia o con celos. Insultos, humillaciones, deshonras, degradaciones, ofensas, golpes físicos y psicológicos aparecen en escena. Prepárate para vivir una “vida costeña”.

Una pequeña metáfora: “Vida Costeña”



¿Que porque digo que vivir una vida costeña? Porqué las personas que viven en las costas se aclimatan, (algunas), a vivir temporadas de calma, fabuloso, alternados con días de tormentas, tornados, ciclones, huracanes. ¿Haz escuchado las noticias cuando pronostican: nos preparamos para la tormenta número 28 de año en curso? ¡Todos a la expectativa! Luego pueden agregar: La tormenta se esta convirtiendo en huracán…. El huracán numero 20 del presente año. ¡Que miedo!, en cambio otros ya se familiarizaron. Dicen que no pueden vivir en ningún otro lugar.

Desafortunadamente esas tormentas y /o huracanes no solo producen daños materiales ya sea a las casas, o, a propiedades de todo tipo,… desgraciadamente en ocasiones provocan la muerte de vidas humanas.

En general nosotros cuando vamos a la playa escogemos los días de estancia,

Días soleados, si se puede que no llueva, si nos anuncian que va a ver una tormenta, nos esperamos hasta que pase la tormenta ¿o no?

Finalmente quiero comentarles que no se descarta que haya elecciones de pareja en la que se combinan éstas tres emociones al momento de seleccionar la pareja, o que se presenten las tres cuando exista la posibilidad real o imaginaria de perder al “dios o a la diosa terrenal”.

http://www.emagister.com/curso-autoayuda-amor-sentimientos/convivencia-amor-pareja
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