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     Adictos a la infelicidad

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    AutorMensaje
    Nemesis
    CO-CREADOR@
    CO-CREADOR@
    Nemesis

    Desde : 09/01/2009
    He aportado : 24777

    MensajeTema: Adictos a la infelicidad   Vie Ene 02 2015, 15:00

    Observo una cosa curiosa: parece que el Ser Humano se está convirtiendo en un adicto a la infelicidad.
    Parece que la asume y acepta como algo habitual y hasta lógico.
    Y eso es un error.
    Te sugiero que revises cómo estás en ese aspecto, porque es algo que generalmente sucede sin que nos demos cuenta. Es una mala costumbre del inconsciente.
    Comienza por comprobar cómo actúas cuando te encuentras en un momento de infelicidad, en uno de esos momentos en los que, aun sin razón, te sientes decaído, decepcionado, afligido… sientes que no eres feliz.
    Trata de recordar cómo actuaban en casa tus padres y seres allegados ante situaciones como esa, y verifica si lo que haces en realidad no obedece al modo consciente en que te gustaría actuar y lo que haces es repetir un modelo que te han inculcado, y que obedeces sin pensarlo y sin cuestionar si, en la actualidad, estás de acuerdo con él.
    Pregúntate, sin miedo, con confianza y con la firme voluntad de no dejar de insistir en la pregunta hasta hallar una respuesta satisfactoria: ¿Por qué me siento así?
    Sería interesante que te quedases buscando tu respuesta antes de seguir leyendo.
    Puedes encontrar, básicamente, dos tipos de respuesta: una en la que realmente hay motivos para sentirte infeliz –y entonces sería bueno revisar qué haces para salir de esa infelicidad que ya no es un sentimiento, sino una realidad-, y otra respuesta con la que verificas que es sólo un estado pasajero -tal vez una respuesta de enfado infantil ante una cosa que no ha sucedido tal como esperabas, o sea, una rabieta magnificada- y obedece al deseo de perfección y a la legítima aspiración a que te sucede siempre lo mejor.
    En el primer caso, en el que hay razones suficientes y una infelicidad real, sería bueno proponerte un trabajo formal para salir de ello, puesto que te estás agrediendo física y psicológicamente, el mayor perjudicado eres tú, y la insistencia en ese estado no sólo no te ayuda sino que te hunde cada día más.
    En ese trabajo, serio y laborioso, comenzarás por aceptar y asumir tu estado, que aparenta ser un poco lamentable, y no podrás cambiar en el primer instante. Lo que sí puedes cambiar, desde el primer momento, es tu actitud hacia ello.
    No te hace gracia, no es lo que quisieras, prefieres no estar ahí y ser quien ocupa tu lugar, pero… es lo que hay.
    Es tu realidad actual.
    Que no tu realidad para siempre.
    Desde la actitud de aceptación –porque no aceptarlo y negarlo no te sirve para nada bueno-, y sin entretenerte ni un solo momento en culpabilizarte –lo que te llevaría a una relación destructiva contigo mismo-, sabiéndote merecedor de una vida mejor, en defensa de tu propia dignidad personal, y reuniendo todo el amor que te tienes –aunque sea poco-, sería bueno para ti que comenzaras a destruir todo lo que sea innecesario y a construir el Ser Humano que deseas.
    Si hablamos del segundo caso, en el que ese sentimiento de infelicidad no tiene base suficiente, y sólo se sustenta sobre idealizaciones o fantasías, es fácil de descubrir y aún más fácil diluirlo hasta su extinción.

    ATIENDE A ESTOS SÍNTOMAS:

    Si consideras que hay en ti una tendencia, aunque sea pequeña, a boicotear tu felicidad plena.
    Si descubres que con ese sentimiento de infelicidad en realidad te estás castigando por algún motivo.
    Si ves que no está instalado en ti plenamente el derecho incuestionable e irrebatible a merecerte lo mejor.
    Si encuentras que tu deseo de perfección absoluta no admite un pequeño inconveniente, y es innecesariamente exigente.
    Si no comprendes que la felicidad absoluta puede ser sólo una quimera y que no alcanzarla –lo que es habitual- te hace infravalorar la felicidad que sí tienes.
    Si te parece que la infelicidad es un estado natural, que hay que aceptarlo así y que no se puede hacer nada contra ello más que la resignación y la sumisión.
    Si averiguas que tu Autoestima no es adecuada y está baja.
    Si encuentras razones de tipo místico o religioso, como que la felicidad plena está reservada solo a los dioses, o que con la infelicidad pagas parte del sufrimiento de Cristo, o que siendo feliz del todo atraes a los espíritus de la envidia, etc.
    Si te encuentras alguno de estos síntomas, u otros similares… ¡deshazte de ellos!
    Son un lastre innecesario que no te mereces y que solamente contribuyen a robarte la tranquilidad que debieras tener.
    Aspira, por lo menos, a estar bien mientras haces todo lo posible por deshacerte de ellos definitivamente.
    Evita que el incumplimiento de todas tus expectativas te haga caer en un estado desagradable que te obnubila y, además, menosprecia el resto de cosas que sí están bien.
    Y procura evitar decir, o pensar, o sentir, “no soy feliz”.
    Se trata, simplemente, de un aspecto que es pequeño en el conjunto de tu vida y tu persona, y no es acertado permitir que una cosa minúscula afecte al conjunto de tu carácter y personalidad.
    Si te has descubierto una adicción a la infelicidad, cámbiala por adicción a la felicidad.
    Te va a costar lo mismo y te va a dar más satisfacciones.

    Te dejo con tus reflexiones…
    Francisco de Sales
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    Adictos a la infelicidad
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