¿Illuminati? Las preguntas aparentemente son inocentes. Pero está en las conversaciones en las que se desmenuza esta bajada a los infiernos de las subprime y las hipotecas basura: ¿Y qué ganan los Illuminati con esta crisis? ¿No la han creado los Illuminati? La respuesta exige primero una reflexión: ¿Realmente existen los Illuminati? ¿Quiénes son? ¿Qué intereses tienen? ¿Es un mito? La realidad es que los Illuminati son el parapeto en que desembocan todas las sociedades secretas y todas las conspiraciones. Y todas las crisis.
Así, la conspiración vendría a ser la siguiente, sucintamente resumida: la crisis no es más que una construcción artificial para implantar una serie de medidas que beneficiarían a ciertas élites, por ejemplo, entre otras muchas: en la implantación del Amero en México, EE UU y Canadá, con la consecuente desaparición del dólar y el regreso al patrón Oro. Y es ahí donde entra la leyenda de la denominación Illuminati, para definir de forma abstracta y popular, a estas élites político-económicas, sin entrar en complejos análisis financieros.
Pero quien acusa habla de que, ante todo, los Illuminati conforman una trama económica que extiende sus redes por el Gobierno de los Estados Unidos, la Reserva Federal, la Unión Europea, la OMS, las Naciones Unidas, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional y que antepone su único beneficio por encima de todo.
O sea, se les acusa de las mismas conspiraciones secretas que atenazan al famoso Club Bilderberg: búsqueda de un Gobierno mundial, la imposición de una moneda única, la eliminación de las democracia y las monarquías, la reducción de la población mundial matándola de hambre y, por supuesto, la desaparición del cristianismo de la faz de la Tierra.
Sin embargo, no resulta paradójico como el término Illuminati se ha extendido en pocos años como sinónimo, curiosamente, de dos realidades en principio contrapuestas. Por un lado, en un fenómeno mundial, de los grandes banqueros del mundo, comenzando por los Rockefeller; y, por otro lado, como herencia de las teorías de las conspiraciones fracmasónicas en España, un modo, o un insulto, más de llamar a los dirigentes socialistas o comunistas, favorecidas por las recientes políticas laicistas.
El uso del enigma Illuminati tiene, por tanto, una vis política evidente. Sin embargo, en la lista siempre sospechosa de nombres contemporáneos que aparecen ligados a los Illuminati los hay de todas las filiaciones políticas. A Weishaupt se le achaca que sus aspiraciones espirituales se fundamentaban en un falso mensaje igualitario: la eliminación de la monarquía opresora promoviendo la república para gobernar, la búsqueda de la igualdad social del pueblo, eliminar fronteras y fomentar el laicismo. Y, en doble lectura, verdaderas intenciones de supresión de la democracia, de la propiedad privada, del derecho a herencia, de la familia, de las religiones tradicionales.
El futuro
Quienes afirman esto, retratan a sus actuales herederos, como infiltrados en sociedades internacionales, partidos políticos, logias masónicas, religiones, bancos y grandes empresas, impulsando desde estas instancias todo tipo de movimientos subversivos, crisis financieras y políticas, guerras y conflictos hasta crear una inestabilidad mundial insoportable, incluida una Tercera Guerra Mundial que aniquilaría Oriente Medio.
Objetivo: dominación de masas
Es la misma teoría que asocia a "estrategias Illuminati" el fútbol, la telebasura, las revistas del corazón o los juegos de ordenador, para absorber la mente colectiva, porque bajo el foco de la igualdad su verdadero objetivo es dominar a las masas para convertirlas en esclava de la élite.
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