Si Hay una o dos ( o incluso más) personas en las que se está interesado, y no sabe por cual decidirse., se puede descubrir mediante este rutual, q ha de ser llevado a cabo en noche de luna llena.
Nos sentaremos solos en una tranquila habitación; sobre una mesa que tendremos delante, extenderemos un paño negro, y en el paño, un vaso transparente lleno de agua. El agua ha de llegar al borde del vaso. A la izquierda, entonces, pondremos una vela de color blanco encendida, la cual será la única luz de la habitación. A la drecha, quemaremos un poco de incienso; el sándalo, el incienso de resina y el de jazmín son los más adecuados. A continuación, cerraremos los ojos, y respiraremos en profundidad. Veremos los rostros de los distintos pretendientes en la imaginación. Recitaremos tres veces lo que sigue: “A ti te conjuro, a ti. Enséñame el rostro que es para mí. Déjame contemplar a mi enamorado, para que yo sepa quién va a ser mi enamorado”.
Intentaremos dejar la mente en blanco, para así interpretar mejor, y abriremos los ojos para mirar dentro del agua: veremos el rostro del esposo.