¿Qué pasa cuando las cosas no salen como queremos?, ¿Qué pasa cuando por alguna razón que no entendemos, todo el esfuerzo y dedicación que hemos invertido en algo no da resultado?, ¿Cuál es tu reacción? Te dejas llevar por la corriente y te rindes, o sigues intentándolo con mucha más fuerza y constancia. Es en los peores momentos en los que se reconoce la grandeza del ser humano. Para ganar, primero hay que saber perder.
La vida a veces nos reta, nos pregunta: “¿Que vas a hacer, te vas a rendir o vas a seguir?”. Sé que montar en bicicleta no es un reto muy grande, pero creo que para cualquier situación de la vida en la que nos sintamos tentados a rendirnos, deberíamos actuar como si después de todas esas caídas y esos golpes, logramos tener equilibrio y seguir, seguir luchando y evitar rendirnos.
Lo que hace crecer a una pequeña semilla sembrada en la tierra, hasta convertirse en un grande e imponente árbol es lo mismo que hace que sigamos luchando por nuestros objetivos. Es la manifestación de que estamos vivos, es el valor de la fuerza y la perseverancia que todos tenemos desde que nacemos y que con el tiempo y con las vicisitudes se va guardando muy profundo en nuestro comportamiento.
Debes saber que el esfuerzo extra que tengamos en cada cosa que nos propongamos hace que lleguen maravillosas recompensas a nuestra vida. Ahora mismo, si estas pensando en rendirte frente a un reto que te mostrando la vida, párate de tu silla y di en voz alta: “Seguiré y evitaré que esta situación me haga rendir. Seguiré luchando con fuerza y perseverancia y nada me lo impedirá”.
Vamos, que nada te impida seguir en el camino hacia lo que quieres. Di la mayor cantidad de veces frases como esta y verás que te recargarás de energía y motivación, y lo que antes parecía enorme y difícil, se convertirá en el último escalón a subir para llegar a tu meta.
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