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     ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad

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    MensajeTema: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:48

    ¿Por qué enfermamos?, ¿por qué cada año nos ataca la gripe?, ¿por qué sufrimos infecciones, o accidentes? ¿por qué nos resfriamos en otoño? ¿por qué me duele el cuerpo? ¿por qué ...? y así la lista se haría interminable.

    Encontrar una respuesta a estas cuestiones no parece fácil y de hecho pocas son las corrientes religiosas, espirituales o esotéricas que se atreven a dar una respuesta. Pero ya que nosotros somos también nuestro cuerpo es bueno, por no decir imprescindible, intentar entender a qué se deben las preguntas formuladas anteriormente. Y bueno, para ello hemos de tomar un poco de carrerilla antes de dar el salto y así preguntarnos qué, exactamente, somos.

    Supongamos que un día un gran e inteligente científico, llamémosle “Sr. E”, quiere estudiar el planeta “t”. Para ello decide enviar allí un robot, llamémosle “robot A” para que investigue. Ese “robot A” es muy inteligente (pues el “Sr E” hizo al “robot A” a su imagen y semejanza), tanto que ese robot A es capaz de construir la “máquina C” para que recoja la información de ese “planeta t”. Cuando el “robot A” de por finalizada su misión, es decir haya recogido todos los datos que le interesan de ese “planeta t”, podrá volver hacia donde está el “Sr. E” pues ya no tendrá sentido que continúe por el planeta t. Evidente, ¿no?

    Pues bien, si ahora sustituimos la idea de Espíritu por el “Sr. E”, el “planeta t” por planeta tierra (o dimensión tiempo), el “robot A” por Alma y la “máquina C” por nuestro cuerpo humano, tenemos una imagen más clara de lo que hacemos por aquí.

    Somos, como cuerpo, una expresión del Espíritu Divino articulado por el Alma para recoger experiencias en la tierra. En cuanto al tipo de experiencias que buscamos se tratan de experiencias de Amor y para más detalles sobre ello remitimos al lector a nuestro primer capítulo de nuestro Libros “Ángeles, qué son y cómo funcionan” en donde se explica la razón de esta búsqueda.

    Las experiencias que nuestro cuerpo recoge, y no nos referimos sólo al cuerpo físico sino también al vital, emocional y mental, (véase el punto ¿Qué es el hombre? ) son recogidas por nuestra Alma de la misma manera que el ordenador del robot de nuestro ejemplo recogería la información de las máquinas C que investigan el planeta t. Periódicamente el robot cambiará de máquinas en función de lo que quiera experimentar y esa es la razón fundamental del porqué, en la dimensión tiempo, dejamos nuestro cuerpo.

    La idea de la reencarnación no es otra más que la construcción de nuevas “máquinas” o cuerpos, para el enriquecimiento de nuestra Alma que se ve en nuevas circunstancias.

    Y ya que hemos mencionando el tema de la reencarnación hay que hacer mención a un concepto a nuestro juicio mal entendido: nos referimos a la idea de cadena de reencarnaciones hasta la liberación final. El hombre a humanizado el concepto de Dios, como se explica en el libro de los ángeles citado, pero además ha humanizado muchos otros conceptos que si bien existen en nuestra dimensión temporal de esta tierra no suceden en otros planos. Se habla así en las religiones orientales de la idea de ganar el Cielo, alcanzar la liberación y todo eso como si de una cadena de méritos se tratase, de la misma manera que para conseguir el diploma de medicina tengo que estudiar primero un año, luego el siguiente hasta alcanzar el fin de los estudios. Las religiones han “linealizado” la búsqueda de experiencias que persigue el Espíritu a través del Alma como si de una carrera universitaria se tratase.

    Nuestra Alma, “mandada” por el Espíritu se reencarnará tantas veces como quiera adquirir lo que en la tierra se pueda adquirir. Pero de la misma manera que el Sr E puede mandar su robot a otra dimensión, nuestra Alma puede desarrollarse en otro plano, sólo que hablar de dimensiones diferentes a la de nuestro tiempo y espacio se nos hace tan difícil que no nos es posible entender eso con la mente limitada que tenemos, de manera que se ha optado por creer que toda manifestación del Espíritu se produce en esta tierra, cuando no es así.

    La liberación no es un proceso que se gana de esta u otra manera, es simplemente el resultado que todo lo que teníamos que obtener de las experiencias en la tierra ya se ha producido. En resumen: nuestro paso por la tierra se producirá tantas veces como nuestra Alma, dirigida por el Espíritu, así lo “decida”. (se ponen comillas para indicar que estamos humanizando conceptos espirituales pero se hace ello buscando mayor claridad).

    Ahora bien, de vez en cuando este cuerpo nuestro, buscador de experiencias, falla. A ese fallo en nuestro cuerpo, a esa disfunción es a lo que llamamos enfermedad. La pregunta ahora a hacernos es : ¿Por qué?, ¿acaso nuestro Alma (robot A en el ejemplo) no sabe hacer su trabajo?, ¿acaso es culpa del Espíritu Divino?, ¿qué pasa?

    Veámoslo. Resulta que ese robot A crea unas máquinas programadas para obtener información pero esas máquinas tienen una cierta libertad. Nosotros somos libres de hacer cosas ¿no? Gracias a nuestra mente principalmente somos capaces de decidir en las circunstancias de la vida, es decir que no somos marionetas del Alma. Tenemos así que si el Sr. E creó un robot muy inteligente, este ha sido de capaz de crear máquinas también inteligentes y hasta con capacidad de decisión. Ahora bien, para que las máquinas sena conscientes de su actuación se dispone de un sistema que indica si lo que hacen está o no en consonancia con lo que se espera de ellas, o dicho en otras palabras: si la dirección del Alma y del cuerpo están alineadas o no.

    Al robot A el que sus máquinas se hayan distanciado mucho de lo que de ellas esperaba, le preocupa relativamente por la sencilla razón que al final sabe que va a cambiarlas, pero para cada máquina, su existencia, es decir la salud del cuerpo, le es fundamental saber si está alineada o no. El sistema de control de ese alineamiento es la enfermedad.

    La enfermedad no es sólo un malestar del cuerpo, es una indicación que pasa algo en nosotros, y de allí su importancia.

    Vamos a poner un ejemplo simple para entender esto. En nuestro vehículo, cuando se enciende una lucecita roja en el tablier del coche, por ejemplo por nivel bajo de aceite, nos contrariamos mucho, eso no nos gusta nada. Evidentemente si vamos al mecánico es para que podamos conducir sin que aparezca esa luz de las narices. Para el mecánico le sería fácil simplemente quitar la bombilla, pero no es eso lo que queremos ¿no? Pues algo parecido pasa con la enfermedad. La enfermedad es un aviso que algo va de manera incorrecta o que debe cambiar. La enfermedad nos indica que hay que hacer algo y que debemos tomar conciencia de ello.

    Ahora bien, el hombre es orgulloso por naturaleza y así la medicina tradicional se dedica, fundamentalmente, a evitar la manifestación de ese aviso, sólo a eso.

    Lamentablemente algunos, no todos, profesionales de medicina alternativa, homeopatía y demás hacen algo parecido. Es decir se encargan de tapar lo que la enfermedad manifiesta pero no en afrontar la razón, la cusa última que ha producido la enfermedad.

    Los médicos se dedican a buscar unas causas aparentes pero nunca la razón, la dirección, del porqué sufrimos la enfermedad. Por ejemplo si una persona sufre una alergia le dirán, después de analizar el caso, que evite los lugares con polen en el aire, por ejemplo, y creen que la causa de la alergia es el polen, pero con ello no se va más allá, no se formulan la pregunta: ¿“y por qué el polen y por qué a esta persona y no a otra”?

    La ciencia médica presume de haber avanzado mucho, pero en realidad no ha avanzado en nada. Es cierto que hay enfermedades que se han erradicado del planeta, pero han aparecido otras, tan duras o incluso peores, que las han sustituido, de manera que los hospitales están cada vez más llenos y los presupuestos destinados a partidas sanitarias son, a su vez, cada vez mayores.

    Al respecto se podría decir que no es lo mismo sanar que curar.

    Toda enfermedad denota que hay un desequilibrio en nuestro actuar, pensar, o sentir (es decir en lo que hace nuestro cuerpo vital, emocional y mental) con nuestra Alma, y ello afecta al cuerpo físico o material

    Sanar sería hacer que ese equilibrio, que el nuevo alineamiento, se produzca de nuevo. Curar sería eliminar el síntoma, quitar el fusible para que la lucecita no aparezca en el tablier de nuestro coche, eliminar la molestia de la enfermedad, sí, pero no aprender de la misma.

    Todo cuanto sucede tiene alguna razón como ya se ha dicho en diferentes lugares de esta web, y la enfermedad no podría ser una excepción. Verla de esta manera puede darnos una información muy útil y si la ciencia se encarga de curarnos el darnos cuenta de la razón que ha motivado la enfermedad nos puede permitir cambiar nuestra forma de vivir/sentir/pensar al objeto de lograr la sanación.

    Pero mientras que la curación es un asunto de naturaleza externa (tratamiento) la sanación precisa nuestra toma de conciencia activa y a esto va dirigida la sección que ahora se presenta.

    Ver la enfermedad de esta manera nos permite no vernos como victima de las circunstancias sino como creadores de nuestra evolución, y pasar de la posición del dolor físico que toda enfermedad comporta a la de darnos cuenta que cada vez podemos ser más concientes, mejores y evolucionar a través de la enfermedad.

    Pero si queremos aprender de la enfermedad debemos, en primer lugar, entender lo que nos está diciendo esa dolencia, es decir no quedarnos en el mundo de las causas aparentes en las que se mueve la medicina que dice a un alérgico “evite los lugares donde haya polen”, sino en ser capaces de ver qué es lo que hace que una persona sufra alergias mientras que otras no, y a partir de allí ser capaces de aumentar nuestra conciencia.

    No son los microbios los que provocan la enfermedad sino que es el ser humano quien los utiliza para que estos produzcan la enfermedad de la misma manera que no son los pinceles y los colores los que hacen un cuadro sino que estos son utilizados por el pintor para producir la obra.

    Ver la enfermedad de esta manera es sin duda chocante, pues supone que no es algo externo a nosotros sino interno a nuestro ser. Pero tampoco es ningún castigo, pues nada hay en el universo que castigue, es un aviso para poder crecer. El enfermo es a la vez verdugo y víctima pero también alumno y maestro.

    Pero bueno, entender la enfermedad no parece simple. Y ello es debido a la nula capacidad del hombre racional de nuestro tiempo de ir más allá de la deducción causal, siendo incapaz de intentar ir más lejos y ver la razón de lo que sucede.

    Para entender lo que nos dice la enfermedad debemos recurrir al simbolismo, a las expresiones del lenguaje y a la analogía y no a la causalidad funcional de la enfermedad. A modo de ejemplo en las líneas siguientes se describen algunas enfermedades, pero no debe tomarse esa relación como una lista de conceptos absolutos y cerrados sino simplemente se espera sean tomados por el lector como referencia de cómo deducir el mensaje de la enfermedad. Sería bueno que cada uno trabaje por sí mismo lo que cada enfermedad aporta y que no se limite sólo a ver lo que se dice como si de un manual se tratara.

    Muchas de las ideas que van a venir para explicar lo que nos dice la enfermedad proceden del libro “la enfermedad como camino” y al mismo le remitimos en caso que alguien desee más información al respecto. Por último, antes de comenzar a definir enfermedades, tres puntualizaciones importantes:suele ser normal que cuando leemos una enfermedad sufrida por nosotros lo que dice parece no se adecua a nuestro caso. Así cuando la enfermedad denota agresividad o problemas sexuales tendemos a pensar que “este no es mi caso”. Ello se debe a que hay partes nuestras tan en la sombra que no queremos reconocer su existencia, pero cuanto más las neguemos, más aparecerán en forma de enfermedad. No olvidemos que en temas del despertar de la conciencia por medio de la enfermedad, lo que es verdad, duele.Hay que buscar el aspecto práctico de todo esto, de manera que siempre que hagamos el análisis propuesto es bueno preguntarnos ¿qué nos impide la enfermedad y que nos impone la enfermedad?, ello nos revelará mucho de la “razón” de esa enfermedad.

    Hay que ir con cuidado en decir las razones de una enfermedad a los demás, en especial si no lo preguntan. Por experiencia sé que hay muchas personas que si les dices que están resfriadas a menudo porque están “hasta las narices” de cómo va su vida/familia/trabajo tienden más a ofenderse que a otra cosa. Sin embargo sí que es útil buscar en un amigo sincero las explicaciones que por nosotros mismos no seamos capaces de encontrar o no nos atrevemos a reconocer.
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:48

    Lo que indican las alergias

    Las alergias consisten en una reacción exagerada a algo que suponemos es nocivo. El cuerpo humano tiene un sistema defensivo que crea anticuerpos para defenderse de los “antígenos”, es decir los organismos invasores. Lo que ocurre con los alérgicos es que esta reacción es exagerada, desorbitante, brutal. Pero claro tanta defensa supone que hay muchos enemigos de los que defenderse de manera que el alérgico se arma hasta los dientes. Ahora bien, estar tan armado supone una agresividad y eso es lo que le sucede al alérgico: que tiene un problema de agresividad no reconocido y que como no asume se manifiesta en esa enfermedad.
    El alérgico puede parecer y creer que es el más manso de los mortales pero hay una agresividad oculta, tan oculta que ni la misma persona reconoce, no tiene conciencia, de manera que para que tenga esa conciencia es por lo que se produce esa alergia.

    Es decir es como si la agresividad interna no reconocida se trasladase al cuerpo, y para que esa lucha, esas defensas estén siempre en guardia el cuerpo del alérgico declara la guerra a sustancias que son totalmente inofensivas: el polen de las flores, el pelo de los gatos, el polvo, el humo, los perros, el olor a tomate etc. Hay alergias para todo y si queremos investigar un poco más hay que ver el simbolismo de aquello a lo que se tiene alergia.

    La agresividad va generalmente ligada al miedo, sólo se combate lo que se teme, de manera que si examinamos a lo que se es alérgico descubrimos a qué se tiene miedo. (en algunos casos la alergia puede ser debida a un exceso de toxinas en el cuerpo y por ello se frena la entrada de algo, pero este no es el caso más común). Los que tienen alergia al pelo de los gatos o al de otros animales, denotan miedo a aquello que suponen: caricia, ternura, amor, ..., no en vano el pelo sedoso siempre se asocia con cosas tiernas y suaves, pensemos sino en los peluches de los niños y lo que representan. El polen es el indicativo simbólico de la fertilidad, de lo natural, de manera que quienes tienen alergia a todo lo dicho lo que reflejan es un miedo al amor, a la líbido, a la sexualidad, a la forma alternativa y natural de entender la vida fuera de los cauces sociales standard, y en consecuencia el alérgico, como no quiere enfrentarse a estos, rechaza lo que los representa.

    Análogamente quien es alérgico al polvo está rechazando la actividad (todo movimiento produce polvo) o no quiere ver el lado “sucio” de la vida; quien lo es al humo rechaza las relaciones (en los grupos siempre alguien fuma) etc.

    El alérgico corre el peligro de volverse un déspota. Gracias a su enfermedad no hay animales que le recuerden lo que no quiere aceptar, ni actividades que le acerquen a donde no quiere ir.

    La solución a la alergia no está en no frecuentar ciertos lugares, esta en que sea capaz de enfrentarse a aquello que se rechaza, es decir a tomar conciencia de lo que teme.

    La alergia es totalmente mental, y así hasta la simple visión de la foto de un gato puede provocar la alergia.

    La solución para ser sanado es la de afrontarse a los miedos que tiene esa persona y tomar conciencia de ellos.
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:49

    Lo que indica la infección


    Una de las enfermedades más comunes y sufridas por todos, son las infecciones. La medicina considera que ha avanzado mucho en la lucha contra las enfermedades infecciosas, y es cierto que hoy ya no de da una alta tasa de mortalidad producida por el cólera o la tuberculosis, pero ello no quiere decir que hayan menos infecciones, sino que son de distinto tipo. Para situarnos debemos considerar que todas esas enfermedades que acaban en ...itis (colitis, hepatitis..) son debidos a procesos inflamatorios.

    Lo que produce una infección, del tipo que sea, es bien sabido: se trata de unos organismos extraños (bacterias, virus, toxinas de todo tipo) que penetran en el cuerpo y entonces se establece una “guerra” entre las defensas del cuerpo y esas fuerzas invasoras. Si ganan los primeros, el enfermo se cura, si ganan los segundos se produce la muerte del paciente y en caso que ni uno ni otro se imponga totalmente estaremos frente a una de esas enfermedades crónicas, en donde parece que nunca va a solucionarse el asunto pero es, de alguna manera, controlable el daño que produce. Siempre que se habla de la entrada de elementos patógenos se utilizan símiles bélicos, y hasta los dibujos animados formativos (del tipo “érase una vez el hombre”) muestran imágenes de combate entre los defensores de nuestro cuerpo y las bacterias o virus. Y es que la infección es eso: una guerra.

    Podríamos así decir que la infección es la manifestación de un conflicto, pero no un simple conflicto externo producido por microbios que entran de fuera sino que es la materialización, en nuestro cuerpo, de un conflicto que, a nivel interno, vivimos en nuestra vida. ¿De que tipo de conflicto se trata? Eso dependerá de la zona en donde esa infección se produzca y para ello habrá que analizar el órgano afectado (en las diferentes enfermedades de las que se hablan aquí se darán pistas sobre como usar la simbología de cada parte de nuestro cuerpo físico para entender el mensaje que encierran.)

    La razón por la que las infecciones son tan abundantes se debe a que siempre, en todo lugar y momento, el hombre vive en conflicto. La reacción infecciosa no es producida o evitada por la existencia o ausencia de conflicto, sino por el desequilibrio que nos representa el no saber tratar el mismo o, lo que es peor, no darnos cuenta que tal conflicto existe. Si intentamos vivir rehuyendo los conflictos seremos propensos a las inflamaciones pues estaremos escondiendo una realidad. Repetimos la idea:

    La infección es la materialización, en el cuerpo, de un conflicto mental.

    Resulta interesante observar que gran parte de las enfermedades de la infancia se deben a infecciones. Ello puede parecer chocante, pero en realidad no es así pues si hay un momento en nuestra vida en donde estamos en situaciones conflictivas, aunque exteriormente no lo parezca, es en la infancia. Al niño le cuesta entender, hasta generarle un conflicto, porqué comportamientos perfectamente aceptables antes, un buen día dejan de serlo. Por ejemplo al niño se le deja que se orine encima, cuando poco a poco va dejando de hacerlo pero alguna vez lo hace, es reñido o castigado. El niño puede pensar :”¿por qué antes que lo hacia cada noche no me decían nada y ahora que lo hago solo una vez cada cinco días me castigan por ello? (luego se hablará del caso de la enuresis nocturna) De casos similares que tiene que afrontar un niño hay muchísimos, y es que la infancia es un tiempo que parece, desde fuera, fácil y sencillo pero no lo es para el pequeño. El niño sufre y vive conflictos por situaciones que no entiende (además no debemos olvidar que también el crecimiento es un conflicto) y ello origina esa materialización del conflicto que es la infección.

    Así frente a una enfermedad infecciosa uno debe preguntarse: “¿que conflicto hay en mí que no quiero reconocer?” Si no somos capaces de dar ese valiente paso de poco habrá servido lo mal que lo hemos pasado.
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:49

    Lo que indica problemas en la respiración

    Sin respiración no hay vida, eso es evidente. Pero respirar tiene toda una simbología que nos ayuda a entender la causa profunda de las enfermedades relacionadas con este acto. La respiración consta de dos partes: inspiración, tomar aire, y espiración, soltar aire. La respiración, la vida, tiene un ritmo y tan importante es dar como recibir. Respirar supone recibir y dar, admitir y expulsar, tener y soltar, así hasta el infinito.

    La vida se mantiene por ese aire que respiramos, pero ese aire que precisamos NO es nuestro, es de todos, de manera que lo que nos permite estar vivos no es algo propio, sino algo que nos une a todos. El aire que respiro hace que esté unido a todo, que no me pueda cerrar en mi mismo y si alguien precisa entender eso de “todos somos uno” la imagen del aire que precisamos todos lo muestra claramente, pues el aire es de todos y para todos. Una persona respira el mismo aire que el que respira su mayor enemigo. De manera que el aire une a todos los seres.

    Estos son los parámetros que tenemos que tener en consideración para el análisis de las causas de las enfermedades respiratorias. Veamos casos concretos, empecemos por el Asma.

    El Asma.

    El asmático intenta tomar aire, pero eso le cuesta mucho, de modo que jadea y el acto de espirar aire le es dificultoso. Lo que ocurre es que al tratar de tomar demasiado aire provoca una excesiva dilatación de los pulmones hasta llegar al espasmo espiratorio, es decir que toma, pero cuando tiene que dar aire se produce el espasmo y en consecuencia no puede entrar aire nuevo. Vaya, que el ritmo, ese ritmo preciso de la respiración, se ha roto, precisamente por querer tomar demasiado. El asmático lo quiere todo y eso le perjudica pues no puede expulsar lo que ya ha usado. Ese principio de dar y recibir (ya sea dinero, fama, cariño, sabiduría, atención... )está roto y eso le origina la enfermedad.

    Existe una relación entre asma y alergia. El asmático percibe sustancias inofensivas como peligrosas y se cierra totalmente a la vida. Todo lo dicho del alérgico puede repetirse ahora para el asmático. El asmático quiere “separarse” de la vida y para ello se cura en residencias en la montaña o en el mar, donde no hay aire “impuro” y además, allí, se aleja de sus semejantes. Eso es lo que pide el asmático, pues tiene miedo a la vida.

    Pero si el aire es lo fundamental para la vida y la esencia de la vida es el Amor (véase capítulo 1 de nuestro libro “Ángeles que son y como funcionan”) resulta fácil concluir que el asmático lo que quiere es Amor (por ello inspira tan profundamente), pero no puede dar Amor, (le cuesta espirar).

    La solución pasa por ser sincero con uno mismo y atreverse a responder preguntas como: “¿en que aspectos recibo sin dar? ¿qué aspectos valoro negativamente y rechazo de mi?, ¿qué trato de evitar de la vida?, ¿qué es lo que evito que entre en mí?

    Resfriados y gripe

    Si hay una enfermedad común y que la ciencia médica no encuentra (ni encontrará) solución son los resfriados y la gripe. Incluso las vacunas de la gripe que cada año se distribuyen son ineficaces debido a que el virus va “mutando” de año en año. Veamos un poco el porqué es difícil solucionar de nuestras vidas esta enfermedad. O lo que es lo mismo, analicemos la causa última.

    La gripe y el resfriado son procesos inflamatorios y, por lo que anteriormente se ha dicho, obedecen a la existencia de un conflicto interno que se manifiesta en el cuerpo mediante la enfermedad. Ahora hay que ver donde se manifiesta la misma, y es en las vías respiratorias. Cuando estamos resfriados tenemos las narices llenas de mucosidades que nos impiden respirar bien, es decir vivir bien (pues respirar = vivir). Y es así como podemos interpretar el mensaje que nos aporta un resfriado.

    La razón de los resfriados está en aquellas situaciones de las que “estamos hasta las narices” o que decimos “me está esto hinchando las narices”. Las pequeñas crisis cotidianas en las que uno piensa eso de “estoy hasta las narices” llega finalmente a hacerse realidad en forma de resfriado. Aquí no hace falta saber de simbología, basta deducirlo de las expresiones del lenguaje cotidiano. Además, es curioso ver que en diferentes idiomas existen expresiones que relacionan algo que no nos gusta con el tener las narices llenas.

    Es por ello que la ciencia nunca podrá prevenir un resfriado pues es muy difícil que uno no sufra una de esas circunstancias en que esté hasta las narices de algo. Resulta interesante observar que la mayor parte de los resfriados se producen al cambiar el tiempo, las estaciones. Ocurre que vemos que el tiempo cambia, el mundo cambia, pero nuestra situación, eso de lo que estamos hasta las narices, no. Entonces el cuerpo manifiesta la enfermedad como escape.

    Escape si, pues la enfermedad trae consigo ciertas “ventajas”. Por ejemplo hemos de ocuparnos de nosotros y no de esas cosas de las que estamos hartos; nos duele la cabeza y en consecuencia no pensamos en resolver problemas y lo que es mejor: nadie nos lo pide; nos cuesta hablar de manera que no tenemos que comunicarnos con los demás, pero sobre todo nadie nos molesta, ya que podemos decir “no te acerques a mí, estoy resfriado”, así no somos importunados.

    La medicina natural dice que con la gripe y el resfriado se eliminan toxinas, y es cierto también en el plano mental ya que suponen un cierto descanso por lo dicho de esas “ventajas”.

    Mientras la ciencia no sea capaz de eliminar las circunstancias de la vida de los hombres de las que estamos hasta las narices, los resfriados y gripes continuarán. La pregunta a formularse ahora es simple: “¿de qué estoy hasta las narices?”
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:49

    Lo que indica problemas en la digestión

    Mediante el proceso digestivo asimilamos la energía que nuestro cuerpo, a nivel material, precisa. Es un fenómeno doble, comemos, asimilamos y expulsamos, pero con un ritmo no tan marcado como en la respiración. La nutrición es básica para la vida y de lo que se come, o mejor dicho de lo que apetece comer, se extrae mucha información de cómo está una persona. El hambre, el comer, es siempre una posesión, una necesidad, una búsqueda. Viendo lo que se quiere comer podemos entender qué es lo que se busca. Por ejemplo, los niños quieren dulces y es fácil asociar lo dulce con el amor, que es lo que más persiguen los pequeños. Las personas con ideas conservadoras prefieren los alimentos de la tierra, mientras que los amantes de nuevas emociones gustan del picante. Quienes huyen de las novedades de la vida se aferran a alimentos suaves, sin sal ni especies por ejemplo. Un temor exagerado hacia las espinas indica miedo a las agresiones, mientras que la preocupación por los huesos muestra un miedo a los problemas.

    Por el contrario, los macrobióticos son quienes quieren llegar hasta el fondo de las cosas, y prefieren los alimentos duros, se denota con ello un cierto miedo a la ternura. Y así se podría decir “dime lo que comes y te diré como eres”. Veamos las diferentes partes involucradas en el proceso digestivo.

    Los dientes

    Además de la función de triturar los alimentos, los dientes tienen un marcado carácter agresivo, eso es obvio y frases como “enseñar los dientes”, que se dice cuando queremos defendernos, muestra esa indicación de la que hablábamos. Los problemas en la dentadura reflejan así, por una parte, que la persona tiene dificultad para manifestar su forma de ser, o lo que es un corolario de lo dicho: problemas para ser uno mismo, falta de afianzamiento y falta de voluntad.

    Es normal que en nuestra sociedad hayan tantos problemas dentales, ya que cada vez más se nos indica como debemos ser, a quien debemos parecernos y la como debemos comportarnos. Nuestra civilización actual democrática, que se llena la boca con la palabra libertad, ha creado personas con muy poca libertad propia. ¿Acaso es libre una persona que trabaje de comercial de no tener coche? ¿O es libre un fontanero de decidir no tener teléfono móvil? ¿O es libre un estudiante de no aprender inglés? Nos creemos muy libres pero no lo somos, no somos nosotros mismos, y esa falta de afianzamiento se refleja en nuestros dientes.

    Rechinar los dientes por las noches es propio de quien no manifiesta su agresividad durante el día, y por la noche, solo por la noche, se descarga ese deseo de morder, de mostrar la agresividad, de decir “aquí estoy yo”. También denota un exceso de voluntarismo.

    Una mala dentadura es síntoma de baja vitalidad, y de allí la relación entre estado de los dientes y edad de los animales.

    Las encías son la base de los dientes. Representarían aquí la seguridad en uno mismo. Encías sangrantes denotarían una baja autoestima.

    De todo lo dicho es fácil deducir los mensajes del cuerpo cuando tenemos problemas en la dentadura, y ello nos ayuda también a conocernos mejor.

    Después de triturar los alimentos los tragamos. A veces eso cuesta. En estos casos hay que plantearse ¿qué es lo que me cuesta tragar en mi vida?, ya que toda enfermedad es reflejo de algo más, algo que está en nuestra conciencia.

    La aerofagia, se refiere a personas que tragan aire mientras comen. Ello es debido a que hay algo que no se quiere tragar y se disimula tragando otra cosa. Ello produce luego eructos y ventosidades, es decir que finalmente sí que se expulsa lo que no se quiere tragar.

    Existe una relación muy fuerte entre apetito y estado psíquico. Eso se recoge en frases como: “sólo de pensarlo me quita el hambre”, “al verlo se me revuelve el estómago” y similares. Comer rápido indica que la persona está intentando, a nivel mental, embutir demasiadas cosas a la vez, ello produce indigestiones, que nos avisan que algo hacemos demasiado rápido.

    En cuanto al vómito su simbología es clara: no aceptar. Se vomita la comida lo que no podemos o queremos asimilar y el reflejo en nuestra vida es lo mismo. Al respecto hay que decir que los populares vomitos del embarazo no son producidos por el feto, sino por la madre que de alguna manera hay algo que no acepta, aunque sea la función femenina que supone el embarazo (de ello se hablará posteriormente), o el miedo que la nueva situación producirá.

    Estomago e intestino

    La digestión empieza en el estómago que actúa como recipiente de alimentos, por lo tanto es quien recibe lo que viene del exterior. Ahora bien, el recibir exige abertura, capacidad y entrega, características femeninas, lo que los chinos entienden como “yin”. Pero en el estómago también hay una parte activa, o yang, que comprende la producción de ácidos que se encargan de atacar los alimentos. Un desequilibrio en esos dos polos es lo que produce los dolores. Por ejemplo, quien reprime sus sentimientos (parte yin) tenderá a sufrir adiposidad (exceso de grasa), ya que ahora el estómago debe trabajar más y digerir también los sentimientos. Mientras que quien no da rienda suelta a su lado yang, y no muestra su fuerza, obliga a trabajar más al estomago produciendo más ácido, de ahí la expresión de que quien se contiene está “tragando bilis”

    Es curioso que el tratamiento con antiácidos provoca eructos ya que los eructos son una manifestación agresiva hacia el exterior, y por ello se alivia el paciente.

    La úlcera de estomago es provocada por la proyección de los sentimientos y la agresividad no hacia fuera sino hacia adentro, en especial a nivel familiar.

    El enfermo del estómago precisa alimentos suaves, hasta papillas. Eso le lleva al estado en que no habían problemas, y ahora ni siquiera el digerir es un problema pues todo se le da hecho. Y es que muchos enfermos de estómago buscan librarse de problemas y ese es el mensaje de la enfermedad.

    Es así muy importante que el enfermo tome conciencia de sus sentimientos, afrontar los conflictos conscientemente, ya que guardarlos para él no sirve para nada.

    Es interesante observar que la úlcera de estomago se produce en muchas personas que exteriormente parecen fuertes y seguras, pero precisamente, como no lo son, es por lo que el cuerpo reacciona llamando la atención para decir: “sé sincero, reconoce tus sentimientos, tus miedos, tu necesidad de afecto y deja de ir de hombre duro pues lo que deseas es no tener que demostrar que puedes con todo lo que llevas o te cuelgan”.

    Es en el intestino delgado en donde se produce la digestión propiamente dicha. Su misión es de “analizar” lo que debe quedarse en el cuerpo y lo que no. Las personas pues que siempre tienen algo que decir de todo, que analizan las cosas demasiado, son las que tienden a sufrir enfermedades en el intestino delgado.

    Pero como en el intestino delgado es donde los alimentos son valorados y aprovechados su buen o mal funcionamiento delata las angustias vitales. Así una típica disfunción del intestino delgado son las diarreas y de todos es sabido que el miedo, es decir las angustias vitales, se identifica con el acto de defecar. “Está cagado de miedo” “se caga en los pantalones” dice la gente. El origen de las diarreas es precisamente el miedo, las angustias.

    En el intestino grueso la digestión ya ha terminado, se extrae el agua de los alimentos indigeribles y se expulsa lo no útil. La enfermedad más común referida a este órgano es el estreñimiento. Si el alimentarse es recibir, ahora el sacar del cuerpo tendría su equivalencia en el dar, y eso es lo que refleja el estreñimiento: resistencia a dar, aferrarse a lo material, incapacidad de ceder.

    Pero esto sería sólo el análisis más común, otra indicación del estreñimiento es no poder o querer dejar salir a la luz el contenido del inconsciente.

    El páncreas

    El páncreas tiene dos misiones en el cuerpo: producir los jugos gástricos esenciales (mediante la exocrina) y la producción de la insulina (mediante la endocrina). El déficit de producción de estas células es lo que provoca la diabetes o azúcar en la sangre. El diabético, por falta de insulina, no puede asimilar el azúcar de los alimentos y este escapa por la orina. Anteriormente se ha hablado del paralelismo entre azúcar y amor, pues aquí también vamos a usarlo El diabético quiere absorber las cosas dulces, es decir el amor, pero no puede. Al diabético le falta realización amorosa y por ello no puede recibir ese amor que en el cuerpo físico, en la materia, se representa como lo dulce.

    Solo puede recibir amor quien es capaz de darlo, pero el diabético expulsa el azúcar por la orina, de manera que se produce una paradoja: el diabético quiere lo dulce o el amor, pero no puede recibirlo pues no sabe darlo o no tiene a quien darlo, y eso refleja amargura.

    Muchas personas diabéticas tienen un carácter exterior encantador, de manera que ello puede llevarnos a dudar de estas afirmaciones, pero siempre se tiende a manifestar (idea de la sombra humana) lo que contrario al estado de nuestro interior: “dime de que presumes y te diré de que careces” dice el refrán.

    El hígado

    El hígado es un órgano importantísimo. Se encarga del almacenamiento y producción de energía, metaboliza la albumina (proteinas) del reino animal y vegetal, y desintoxica de manera que prepara las toxinas para que puedan ser eliminadas por la vesícula o por los riñones.

    Y para ver lo que nos indica un problema en el hígado vamos a analizar como se refleja la enfermedad en cada una de estas funciones. Empecemos por la última. La capacidad de desintoxicar supone que el hígado tiene capacidad de diferenciar lo que es tóxico de lo que no lo es. Mientras todo va bien y se puede valorar lo que es tolerable y en que cantidad no hay problema en nuestro organismo. El problema que nos delata un mal funcionamiento del hígado es que el individuo está ingiriendo algo en cantidades superiores a lo que puede procesar; ya sean ambiciones exageradas, ideales ambiciosos, megalomanía, etc o bien no puede dar todo su calor a las ideas que procesa.

    El hígado hemos visto que es el proveedor de energía y precisamente una de las características del enfermo de hígado es que pierde su vitalidad, su energía. Eso lo lleva a moderarse, pues precisamente eso es lo que precisa. Ello se ve claramente en la hepatitis.

    Simbólicamente el hígado se relaciona con todo lo filosófico y religioso. Ello se debe a que es gracias al hígado que la albumina animal y vegetal es transformada en albumina apta para el ser humano. Es decir que gracias al hígado se igualan todos los planos, y se observa la idea filosófica de “todos somos uno”. La palabra religión proviene del latín “”religio” que significa religar, unir a todos en un Uno común. Precisamente de eso es de lo que se encarga el hígado al tratar las diferentes albuminas, de ahí la asociación simbólica entre este y las ideas religiosas. El ambiente religioso que viva una persona diferente a lo que esta profundamente cree, ya sea por exceso de rito y creencia, por defecto o simplemente inclinaciones dispares, puede llegar a producir problemas de hígado. Solución en este caso: liberarse y vivir las propias creencias.

    El enfermo de hígado haría así bien en plantearse las preguntas siguientes: ¿qué puntos de mi vida no valoro con precisión? ¿en qué soy incapaz de moderarme? ¿me falta confianza? ¿vivo la religión como creo o como se me impone?

    Vesícula biliar.

    La vesícula es el almacén de la bilis que produce el hígado. De todos es sabido que la bilis se asocia con la agresividad, basta pensar en todas las expresiones en que aparece la palabra bilis: “tragarse la bilis”, “este escupe bilis” etc. La enfermedad más frecuente de la vesícula biliar son los cálculos biliares. Estos, como todo lo que es una sedimentación, es debido a energía bloqueada.

    Los cálculos biliares son así agresividad petrificada.

    Entre las madres de familia es una enfermedad común pues, en sociedades como la nuestra, no se les permite libertad para expresarse y se las limita a su papel sumiso en el hogar. Es a través de los gritos del cólico por donde estas pueden liberar mucha de su energía retenida, y ahora, en la enfermedad, el entorno asfixiante permite que se exprese. Luego la enfermedad nos permite ser sinceros.

    Anorexia nerviosa

    Consiste en que una persona se niega a comer, porque no tiene hambre, y es capaz de llegar a morirse sin que se sienta enferma. Es más propia de las chicas adolescentes que de los chicos por lo que a partir de ahora usaremos el género femenino. La razón profunda, (y decimos profunda pues no es debida a la búsqueda de estar delgadas como piensa la medicina científica) es una búsqueda de ascetismo. La negativa a comer es la negativa a querer al cuerpo. Es el viejo error de confrontar espíritu y materia, alma y cuerpo.

    El motivo por el que la anoréxica no se considera enferma y no quiere que la traten es porque para ella las medicinas, y todo tratamiento terapéutico, son para el cuerpo y de eso es de lo que quiere separarse.

    El mantenerse delgada no es por un motivo estético sino para rehuir de toda manifestación de feminidad y de presencia material.

    La única, a nuestro juicio, solución contra la anorexia no pasa tanto por la alimentación forzada como por la aceptación de la paciente para que acepte su materialidad, su feminidad, su cuerpo, sus instintos, su carnalidad. Y para ello es preciso que comprenda que no es luchando como destruimos lo terreno y material, sino trasmutándolo y viviendo de tal manera que se ponga este al servicio del espíritu . Dicho en otras palabras: no hay que destruir el cuerpo, simplemente hay que ponerlo al servicio del Alma, (ello no es fácil, pero para eso tenemos cuerpo.)
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:50

    Lo que indica problemas en los sentidos

    Por medio de los sentidos conocemos nuestro entorno, o mejor dicho interpretamos nuestro entorno. En realidad todo cuanto existe es una apreciación subjetiva de nuestra mente. Pongamos un ejemplo: un trozo de queso no es más que un objeto sólido de forma cuadrangular de cierto color amarillo, pero es así cuando está en el plato. Si ponemos el mismo pedazo de queso en la bandeja de un microscopio veremos lo que nos parece una superficie esponjosa con numerosas manchas negras. El queso es el mismo ¿dónde está la diferencia?, ¿en como lo vemos? No está en como interpretamos lo que vemos. Es la mente la que interpreta las señales del entorno de manera que lo que nos parece algo objetivo, fijo e inmutable no es más que una creación nuestra. Darse cuenta de esto es lo que llevó hace milenios a los sabios de la India a decir que todo cuanto existe es una ilusión y que el mundo es “Maia” pero no es el objeto extenderse sobre esto, baste decir que nada “es” sino que somos nosotros, desde nuestra subjetividad, quienes “hacemos” que las cosas sean de determinada manera.

    Los sentidos son las ventanas que nos permiten acceder al exterior o lo que es lo mismo: que nos permiten hacer que las cosas sean en nosotros. Veamos las disfunciones de los mismos.

    Ojos

    Veamos las enfermedades más comunes.

    La miopía es más común en la juventud pues es normal que los jóvenes sólo vean lo cercano. La miopía denota una subjetividad exagerada, quien la tiene lo ve todo desde su óptica y se siente personalmente afectado pro cualquier tema, pero esta subjetividad va unida a un gran desconocimiento de uno mismo.

    La conjuntivitis, como toda infección, denota un conflicto. El dolor sólo se calma al cerrar los ojos y así nos indica que cerramos los ojos ante un conflicto que no queremos afrontar.

    Todo en la vida muestra un aspecto dual, y para observar algo en su totalidad es preciso hacerlo desde dos polos, desde dos puntos de vista, por eso tenemos dos ojos. El estrabismo supone que uno de los dos polos precisos para percibir la realidad no se utiliza.

    Las cataratas empañan la visión, así los contornos se hacen más suaves y el mundo parece menos cortante o agresivo. De esta manera se aleja uno del entorno y de sí mismo.

    La glaucoma se produce por un aumento de presión interna del ojo y lleva a una visión tubular. Indica presiones no soltadas o dicho en otras palabras: lágrimas no derramadas.

    Cuando una persona no ve bien, la pregunta a formulrse es ¿qué es lo que no quiero ver? La respuesta es, por lo general, a mi mismo.

    Oído.

    A través de los oídos no sólo captamos sonidos del exterior, también prestamos atención y sobre todo es a través del oído por donde llegan las órdenes. Al niño se le dictan ordenes verbales continuamente, así aprende a obedecer.

    La facultad de oír es la expresión de la obediencia y humildad. Cuando no se quiere obedecer se hace “oídos sordos”. Resulta así fácil darse cuenta lo que representa un problema de audición: falta de humildad y obediencia y no querer oír determinadas presiones.

    La otitis infantil se produce en la etapa en que los niños deben empezar a obedecer, mientras que los problemas de sordera de las personas mayores son producidos por la menor capacidad de adaptación y flexibilidad que se observa entre los ancianos, así como a que estos están cada vez menos dispuestos a obedecer, especialmente cuando ahora las órdenes son dadas por los hijos a quienes antes ellos mandaban.
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:52

    Lo que indican los dolores de cabeza

    Si hay una enfermedad propia de nuestra época es el dolor de cabeza. Se calcula que el 20 % de la población sana de los que se consideran países avanzados, lo sufren. Por ello es importante saber qué nos quiere decir esta dolencia.

    La forma más normal del dolor Standard de cabeza (hay otros tipos) consiste en una opresión que se prolonga durante días o incluso semanas. Ello es debido a un exceso en la presión de los vasos sanguíneos. Este tipo de dolor se da en las circunstancias en que estamos sometidos a presiones o cuando una crisis está a punto de desbocarnos. Cuando más ambicioso, perfeccionista y más se intente imponer la voluntad sobre otros, sea la persona más frecuente es esta dolencia. Ello nos dice ya algo de cómo evitarla, pero sigamos adelante.

    Quien es demasiado cerebral pierde contacto con el otro polo, con su otra parte, que confirma todo cuanto existe. El ser humano actual ha desarrollado mucho la parte mental, es decir la cabeza, pero ello le lleva a descuidar su otra parte: el corazón. De esta manera el cuerpo es dirigido de manera incompleta, ya que sí por la cabeza entendemos la mente superior, olvidarnos del resto de lo que somos supone perder de vista todo lo inferior del cuerpo. Entonces nos quedamos sin raíces en donde anclarnos y somos como un gran árbol, de enorme copa, pero sin raíces profundas que lo sostengan, de manera que cuando sople algún viento fuerte, todo se vendrá abajo.

    La cabeza es un órgano que rápidamente reacciona. Cuando algo va mal “denuncia” la situación mediante el dolor. Todos aquellos momentos en los que nos rompemos la cabeza pensando en cosas que no han sucedido o que no podemos controlar, es decir cuando nuestro trabajo mental es estéril, la cabeza reacciona produciendo dolor. Y es que en realidad a los humanos nos gusta asegurarnos de todo, pero en realidad no podemos asegurar nada. La seguridad en la vida, en el mundo, no existe y aprender eso es muy importante.

    El dolor de cabeza nos sirve para desconectar de eso inútil que estamos pensando y que nos aumenta la presión de los vasos sanguíneos. El dolor es aquí claramente una tregua: “ahora no, que me duele la cabeza” decimos como justificación para no pensar o hacer nada. De manera que el dolor nos ayuda a relajarnos, ya que los hombres somos de una manera que si no es así no queremos renunciar a pensar en cosas que escapan a nuestro control.

    De manera que si queremos evitar sufrir dolores de cabeza es preciso preguntarse: ¿qué es en lo que “me como el tarro”? ¿qué es en lo que me caliento la cabeza?

    Migraña o jaqueca

    La migraña es un fuerte dolor de cabeza. No vamos a entrar en definiciones médicas pero quien ha estado con una persona que la sufre sabrá del dolor intenso, las ganas de apartarse de todo, incluso de la luz, y la depresión e irritabilidad que acompañan a ese estado.

    Mientras que en el dolor explicado anteriormente lo que sucede es que la persona aísla la cabeza del resto del cuerpo, es decir solo considera uno de los dos polos, en el tema de la migraña lo que sucede es que uno de los “problemas” de estos polos es llevado a la cabeza. Es decir: quien sufre migraña traslada un tema corporal a la cabeza.

    Y este tema es la sexualidad. La migraña es así la sexualidad desplazada a la cabeza.

    Una persona con jaqueca (generalmente son mujeres) muestra problemas con la sexualidad. El asunto funciona de la siguiente manera. El tema sexual es de los más tabú que hay y en consecuencia nadie o pocos son los capaces de reconocer un problema de esta índole. Y hay que decir que tan problema es ir alardeando de no tener prejuicios en todo lo sexual como decir que el sexo no importa a uno. Los extremos siempre se tocan.

    La mente de la persona puede engañar a los otros y hasta engañarse a si misma, pero al cuerpo, no. De manera que ese problema llega a “subir” a la cabeza para que nos demos cuenta de su existencia.

    Debido a que los tabús sexuales son mas fuertes entre las mujeres que en los hombres, (por ejemplo no tiene la misma connotación social una puta que un gigoló, o una mujer que va con muchos hombres, que un don Juan) estas lo sufren más.

    La solución entonces no está simplemente en practicar más sexo, (es curioso que la excusa del “me duele la cabeza” es la más utilizada para no tener relaciones sexuales) sino en darse cuenta que el ser humano es un todo compuesto de la parte superior, cabeza, y la parte inferior, cuerpo. Conducirnos con el primero sin contar con el segundo, o viceversa, es tan nefasto como acelerar un coche y tener el freno de mano puesto.
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:52

    Lo que indican los problemas en la piel

    La piel es una frontera con todo el exterior, es decir con todo lo que consideramos que es diferente de lo que, a nivel de cuerpo, somos. Por la piel captamos lo externo y nos reflejamos en lo externo, de manera que tiene una función doble.

    Existe un punto de nuestra piel que refleja cada órgano. Eso es lo que permite funcionar disciplinas como la reflexoterapia, la digitopuntura y los diferentes tipos de masajes.

    En cuanto a enfermedades de la piel, podríamos decir que hay dos grandes tipos: las que suponen una ruptura desde dentro, (inflaciones, erupciones, abscesos) y las que suponen una inflamación desde fuera (heridas, operaciones). En ambos casos nuestra frontera, es decir nuestra piel, es atacada.

    En una erupción hay algo que quiere salir y tanto lo desea que llega a romper la piel. El ejemplo más claro son los granos producidos por el acné, que se adjetiva como acné juvenil, pues es en ese momento cuando se produce.

    Lo que ocurre es que en la pubertad, después de la infancia más o menos tranquila, irrumpe una nueva fuerza: la sexualidad. Esa fuerza nueva cambia muchas cosas sobre como éramos pocos años antes, nos gustaría reprimirla y volver a ser niños, pero ya no es posible. Además la sexualidad lleva consigo fantasías de las que el joven, a menudo, se avergüenza. Hay así una lucha: una nueva energía quiere aflorar pero por otra parte se intenta que eso no suceda.

    El miedo al instinto despertado es lo que produce el acné.

    El acné aparece como protección frente al sexo y así aparece en lugares visibles como la cara, el escote de las chicas y generalmente (al menos fue mi caso) siempre en el peor momento (cuando uno tiene una cita importante o en fechas de verbenas y fiestas, etc.) Es la vergüenza por la sexualidad lo que nos provoca granos que nos dan vergüenza. Es de sabiduría popular que el mejor remedio contra el acné es

    vivir la sexualidad Pero dejando el tema del acné juvenil podemos decir que toda erupción supone que algo que está reprimido en nosotros quiere salir.

    Otra enfermedad común en la piel es la psoriasis. Consiste en escamas que aparecen en la piel. Al nivel que nos interesa aquí esas escamas actúan como una coraza, de manera que no dejan entrar nada más allá de la frontera que es la piel, pero tampoco dejarán salir nada. Ello como toda coraza, denota miedo a ser herido. Pero si bien las corazas protegen con ellas no puede entrar el amor ni la ternura.

    La psoriasis denota miedo a ser herido

    Por último vamos a hablar un poco de los ataques de picor. Cuando uno se rasca convulsivamente, con desesperación, indica que hay un deseo, una pasión que quiere ser descubierto, por eso escarbamos en nuestra piel, para encontrarlo.
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:52

    Lo que indican los problemas en los riñones

    Los riñones, a nivel simbólico, representan la convivencia. Problemas en los riñones reflejan problemas de convivencia, no sólo de pareja, sino también de relacionarse con los demás. El riñón funciona actuando como filtro y retiene las sales vitales para que en la sangre haya un equilibrio entre ácidos y álcalis. El riñón se encarga así de mantener ese equilibrio.

    En una pareja, igualmente, debe haber un equilibrio y cada parte debe completar lo que falta a la otra y viceversa. Pero a menudo, cuando surge un problema, se tiende a ignorar la responsabilidad que tenemos, echando la culpa al otro, o a la convivencia, de la existencia de tal problema. Si una persona cree que sus problemas con los suegros son debidos a la convivencia con la pareja y se olvida de la existencia de un conflicto no resuelto (a nivel inconsciente)que tiene con sus propios padres, lo que está haciendo es proyectar su problema en los suegros. Se carga a los otros (la mujer o el marido, los padres ...) un problema que es propio. Hay así un desequilibrio en la convivencia, eso de “la culpa es tuya” y como todos los desequilibrios el cuerpo tendrá que posicionarse en el otro polo, manifestándose, por ejemplo, como una piedra en el riñón.

    La dolorosa piedra al riñón indica un conflicto en la convivencia

    El cálculo o la piedra, se compone de sustancias que debían haber sido eliminadas del cuerpo, pues no son necesarias, pero no lo han sido. Igual sucede en el plano psíquico. El individuo tenía que haberse librado de situaciones y no lo ha hecho, pues ha preferido echar la culpa a los demás. Las piedras de riñón son más frecuentes entre los hombres al ser estos menos dúctiles que las mujeres en resolver problemas de convivencia y armonía así como en echar las culpas a los demás.

    La solución de aplicar calor e ingerir más líquidos para evitar esos cálculos tendría su paralelismo en aplicar en la convivencia más afecto y que haya mayor fluidez.

    La pregunta a formularnos es: ¿que problemas de convivencia (con la pareja o con los demás) tengo?

    Se conoce como eneuresis nocturna que los niños se hagan pipi en la cama por las noches. Veamos que es lo que lo produce.

    Los adultos cuando estamos sometidos a una situación de cierta presión, un examen, una entrevista de trabajo, un encuentro con alguien importante, etc., tendemos a liberarnos de tal presión orinando más de lo normal. Es decir nos liberamos de la tensión que vivimos liberándonos de lo que contiene la vejiga urinaria. Algo parecido le pasa al niño. El pequeño se orina en la cama y por la noche como respuesta a la tensión que ha estado soportando durante el día. Orinándose el niño se descarga. En tales casos es importante que los padres se den cuenta a que tipo de presiones está sometido el niño, pero analizandolo desde el punto de vista del pequeño, no desde el del adulto.

    Sobre la cistitis, ganas de orinar pero que a la hora de la verdad se hace en pequeñas cantidades, denota resistencia a dejar un tema que ya está caduco y por consiguiente refleja falta de fluidez en temas que es mejor que lo dejemos pasar.
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:52

    Lo que indican los problemas sexuales

    El ser humano es, por naturaleza, incompleto. El todo (representado aquí por el círculo) precisa de una parte yin y otra yang; lo activo y lo pasivo; lo masculino y femenino; el hombre y la mujer.

    Así los humanos buscamos la otra mitad que nos falta para ser completos. A nivel corporal esa integración se produce en el coito, o mejor dicho, en el orgasmo en donde alcanzamos un estado perfecto de unión. Es este un estado de felicidad total, pero tiene un importante problema: dura poco. Pero lo importante es quedarnos ahora con la idea que cuando se unen los dos polos opuestos alcanzamos un estado de felicidad.

    La pregunta ahora a formularnos es como se puede alargar esa sensación en el tiempo. Pues haciendo que esa unión no sea a nivel simplemente corporal, pues al estar el cuerpo en la dimensión tiempo, siempre tendrá una duración limitada. Cuando la unión de los dos polos se realice a nivel interno, entonces seremos felices más allá del tiempo pues seremos seres completos. Toda la espiritualidad se basa en esa idea, pasar de la dualidad a la unidad. El yoga, que podría traducirse por yugo, es el arte de unir la dualidad, de la misma manera que el yugo une a los dos bueyes haciendo que empujen el mismo carro.

    Y en realidad todos los problemas de los hombres, en la tierra, se deben a la falta de integración de los dos polos en uno, haciendo que prevalezca uno sobre el otro sin ver que ambos son necesarios para llegar a algo más importante.

    Los problemas de la menstruación en la mujer son debidos a no aceptar su carácter yin, su feminidad, entiendo por esta los valores que aporta tales como son: la abnegación, la entrega, la ductilidad, la capacidad de sacrificio etc. Con ello no se quiere decir que la mujer deba ser sumisa, pues sumisión es sinónimo de debilidad y hay que ser muy fuerte para ser abnegada, por ejemplo. La sociedad ha puesto carga moral a valores neutros y así ser activo parece mejor que ser pasivo cuando ambos extremos son precisos para que algo funcione, de la misma manera que un coche precisa buena aceleración pero también buenos frenos. La mujer es yin y el no actuar de yin, a nivel de pensamiento, trae problemas al cuerpo en el campo de la sexualidad. Así a quien le “duele” ser mujer, le duele la menstruación. La solución a estos problemas es evidente: reconciliarse con la condición sexual.

    Sobre los problemas que tienen las embarazadas estos se deben, habitualmente, a un cierto rechazo al niño. Y es que junto a alegría del bebe que se espera hay, en ciertas circunstancias, miedos a la nueva situación que se va a vivir. Si de esta situación no se es consciente la idea del rechazo pasa al cuerpo (vómitos, pérdidas...)

    En cuanto a los niños hipermaduros, que suelen nacer por cesárea, ello indica un deseo por parte de la madre de retener en su seno al pequeño. El alargar más el tiempo de gestación indica resistencia a la separación.

    Frigidez e impotencia.

    Detrás de todo trastorno sexual, está el miedo. Todos los estados de éxtasis, desde espirituales al orgasmo, generan fascinación y temor, pues en ambos casos suponen una pérdida del control de la persona.

    Se nos ha enseñado a tener autodominio, pero eso no supone otra cosa que reprimirnos y tarde o temprano, de una u otra manera, eso saldrá a la superficie y nos veremos obligados a gastar energía para continuar reprimiendo lo que no queremos aceptar que tenemos en la sombra.

    El éxtasis sexual, el orgasmo, es la renuncia al Yo, es renunciar a uno de esos polos en que estamos identificados para llegar a una unidad superior. Cuanto más autodominio queramos tener en nuestra vida, cuando más quiera ese Yo controlar, más problemas tendremos en alcanzar el orgasmo.

    Así de todos es sabido que cuanto más queremos forzar el orgasmo menos se consigue este. Mientras que el Yo desee algo es imposible alcanzar el orgasmo, y lo mismo puede decirse de otros campos. Así el desear dormir produce insomnio, el desear la iluminación impide alcanzarla. Porque esos tres casos suponen una renuncia del Yo, una entrega. En el sueño el Yo se entrega a otra dimensión, en el sexo el Yo se entrega para fundirse en otro cuerpo y en la iluminación el Yo se entrega en otra dimensión. Por lo tanto, y volviendo al tema que nos ocupa, para experimentar el orgasmo es preciso relajarse y dejar que las cosas sigan su curso.

    Es fácil darse cuenta de las razones que llevan a la frigidez e impotencia. La frigidez indica que la mujer no acepta la característica Yin que es la entrega, no quiere desempeñar su papel Yin, no quiere “estar abajo”, cuando tan importante es estar abajo como estar arriba (que no se en esto vea connotación moral). La mujer frígida no quiere relajarse y abrirse, quiere ser fría.

    El principio masculino es activo. Ello supone hacer, crear, realizar, aceptar la propia agresividad, la propia fuerza. La impotencia sexual denota miedo a ese carácter masculino, miedo a ejercer la función Yang. La impotencia llevaría a preguntarse sobre la actitud frente a la acción, fuerza y poder de la persona en cuestión.
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:53

    Lo que indican los problemas del corazón y sistema circulatorio

    La sangre simboliza la vida. Así la presión sanguínea será la expresión de la vida del ser humano. Aquí hemos de considerar tanto la sangre como los vasos por donde esta circula. Si la sangre significa vida y sus paredes son lo que la contiene, es fácil hacer el paralelismo que esas paredes representarán las fronteras, las barreras, por donde esa vida discurrirá.

    Una persona hipotensa, es decir con baja presión sanguínea, nos indica que no desafía esas fronteras, rehuye toda resistencia, nunca llega al límite, se evade de la vida, de los problemas, de los desafíos. Vemos así que todas las medidas médicas para el aumento de la presión están relacionadas con el desarrollo de la energía, pero la única solución permanente es la modificación de la actitud interior.

    En el extremo contrario tenemos al hipertenso, el que tiene presión alta. Cuando una situación requiere una acción pero esta no realiza, se genera un aumento de presión. El hipertenso es quien está siempre al borde del conflicto, pero sin aportar una solución. Es esta otra forma de rehuir el conflicto, pero no como antes inhibiéndose, sino produciendo gran actividad que no conduce a nada. Por lo general la presión baja se da en las mujeres mientras que la presión alta es propia de los hombres.

    La hipertensión de la vejez es producida por la calcificación de los vasos, es decir que estos pierden su poder de comunicación y conducción. Análogamente con la edad se pierde en comunicación y flexibilidad.

    El corazón

    El corazón siempre se asocia a emociones, basta con repasar las expresiones populares: “se me rompe el corazón”, “no tienes corazón” etc. El corazón es nuestro centro, y si queremos indicar con el dedo quienes somos, nuestro dedo señalará donde tenemos el corazón (haga la prueba pues es curioso). Lo que hace que nuestro corazón se altere son las emociones: miedo, alegría, amor etc, y es que esa es su “función” profunda además de la de bombardear sangre al cuerpo. Las personas con problemas de corazón son aquellas que no se dejan desviar en su camino por “simples emociones”. Estas personas se aferran a la norma, a la razón y no dejan trabajar a las emociones. De esta manera las emociones pasan a otro plano y aparecen las enfermedades de corazón. Es decir que los enfermos cardíacos son los que se rigen sólo por la cabeza y no quieren escuchar a su corazón. De manera que tenemos un caso curioso: quien no hace caso del corazón va a tener que prestarle atención por la enfermedad de corazón que padece. Gracioso, ¿no?

    La solución así consiste en “usar” el corazón.

    La trombosis consiste en la obstrucción de una vena por un coágulo. La sangre que debería ser fluida, no circula bien. Ello indica que la persona está perdiendo fluidez en su vida; que está haciendo lema y sentencia inflexible su opinión, y al final el plano psíquico influirá en el cuerpo. Es fácil así entender que esta enfermedad se produzca en personas mayores que tienden a la rigidez de sus puntos de vista
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:54

    Lo que indican los problemas del aparato locomotor

    Lumbago y ciática.

    Se producen estos dolores por la presión de los discos de los cartílagos, situados entre las vértebras de la zona lumbar, sobre los nervios. El problema que revela este síntoma es una sobrecarga. Ello obliga a la persona a dejar toda actividad (recuerde eso de “que me impone la enfermedad” para entender el mensaje). Pero aún hay que ir más lejos y pensar ¿porqué aguanto tanta carga? La respuesta denota la idea que quien sufre esas enfermedades se carga mucho a fin de lograr una grandeza y laboriosidad que tapen un sentimiento de inferioridad, un querer demostrar a los demás lo bueno que es uno. Ello es absurdo, pues nunca hace falta demostrar nada a nadie, y para “ayudarnos” la enfermedad nos impone el no hacer nada. Así la enfermedad nos enseña la lección.

    Articulaciones y reuma.

    Las articulaciones permiten la movilidad. Cuando una articulación se paraliza es que el paciente se ha bloqueado. Los problemas en las articulaciones mecánicas nos indican que se ha abusado mucho de un polo, de una dirección, y ahora hay que ir en la dirección contraria.

    Es normal que el dolor de las articulaciones afecte a la capacidad de movimientos. Sin embargo, a pesar del intenso dolor es curioso ver que el poliartrítico muestra gran paciencia e indiferencia hacia su mal. Para entender que nos enseña esta enfermedad hemos de ver lo dicho ya sobre la polaridad. Los pacientes con artrosis en momentos anteriores eran personas de gran movilidad, que trabajaban mucho para los demás, se sacrificaban, eran activos o grandes deportistas. Pero ha llegado un momento de poner freno a todo eso, de eso se encarga la enfermedad Van a tener que abandonar la idea de “soy imprescindible”, “yo lo hago” y todo eso, para dejar que sean los otros los que hagan.

    Pero hay más. La artrosis supone que las arterias se han endurecido y sólo puede endurecerse lo que es rígido. Y es que los pacientes de artrosis, a nivel mental, son rígidos, y su movilidad era sólo aparente, sólo física y ahora la rigidez mental llega al cuerpo.

    La medicina tradicional define así a los pacientes poliartríticos:

    “los pacientes poliartríticos suelen ser meticulosos y perfeccionistas, presentando rasgos depresivos con gran espíritu de sacrificio y ganas de ayuda , unido a una propensión a la melancolía”

    El motivo por el que el reumático parece tener tanta paciencia y resignación con su enfermedad es porque no quiere abordar sus problemas. Es testarudo y está bloqueado. Además no quiere analizar las razones de su altruismo y sacrificio hacia los demás ni sus normas morales. De esta manera todas las verdades razones quedan escondidas en la sombra, toda la agresividad es encerada en la persona reumática y ello es lo que le genera dolor, mucho dolor.

    Veamos un ejemplo. Si yo tengo deseos de dar un puñetazo a otro y no se lo doy esa agresividad retenida se quedará en mí y el dolor lo experimentare yo. Así quien sufre dolor debe preguntarse hacia quien iba esa agresividad que se ha tragado.
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    MensajeTema: Re: ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad   ¿Por qué enfermamos? Qué nos dice la enfermedad Icon_minitimeSáb Ene 26 2013, 05:55

    Conclusión final

    Se ha hablado aquí de algunas enfermedades intentando explicar, de forma clara, lo que nos indican.

    Pero ahora hay que hacerse la última pregunta: ¿qué podemos hacer? Hemos visto que cada enfermedad nos quiere mostrar algo de nosotros mismos. Por ejemplo si una persona tiene problemas de convivencia que no quiere aceptar, y culpa al entorno de ello, eso le puede llegar a acarrear una piedra en el riñón, o aquellos que no quieren ver el lado emocional de la vida pueden enfrentarse a problemas de corazón. Está claro que la enfermedad nos muestra algo que NO queremos ver.

    La solución es entonces: abrir los ojos.

    Todo se reduce al famoso “conócete a ti mismo” que los siete sabios de Grecia pusieron en el frontispicio del templo de Delfos. La enfermedad nos lleva al polo opuesto en el que estábamos para llegar a un equilibrio: quien sufre lumbalgia porque se carga demasiado es obligado, por el dolor, a reposar, así se equilibran las cosas. La enfermedad nos enseña lo que no queremos ver, nos muestra la parte oscura nuestra que tenemos reprimida. La enfermedad trabaja nuestra sombra, y la única manera de tratar a esta es poniendo luz, iluminándola.

    Ello nos lleva a otro principio que se deduce de todo lo dicho: aceptación de cómo somos . Si tras una enfermedad nos damos cuenta que tenemos agresividad reprimida de nada sirve seguir reprimiendo nuestro carácter ya que en ese caso “obligaremos” al cuerpo a que enferme para indicarnos que vivimos reprimidos. Así después de ese “abrir los ojos” hay que aceptar lo que somos. Esto, (espero), sea fácil de entender, pero no lo es de practicar por los miles de años que el hombre se ha negado a reconocerse a si mismo.

    Nos empeñamos en cambiar el mundo y nuestro entorno cuando todo está en nosotros. La razón de tener esta existencia en la tierra no es la de cambiar las cosas externas, sino la de tomar conciencia de lo que somos, de la necesidad de unir lo dual, y en ello la enfermedad actúa como un indicador, hasta como un maestro. Del alumno depende aprender.

    Se nos enseña desde pequeños miles de cosas superfluas, pero lo más trascendental, la conciencia de lo que somos, queda relegada a un segundo plano. Hasta la espiritualidad se ha llegado a vender como si de una carrera se tratase con niveles de iniciación a alcanzar y todo eso sin darse cuenta que desde el Yo mundano no se puede acceder al Ser por la simple voluntad, de la misma manera que desde la voluntad mental de querer dormir no podemos forzar el sueño. ¿Qué nos queda entonces? Pues la aceptación de lo que somos, de nuestro origen divino y vivir en y desde el Amor, pues sólo este es capaz de fusionar la dualidad que nos genera los conflictos que vivimos..

    http://www.espiritualidadpractica.org/fpiel.html
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