Amarres de Amor con Magia Blanca
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     Aprender a perdonar

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    AutorMensaje
    LyK_
    maestr@
    maestr@
    LyK_

    Desde : 15/05/2013
    He aportado : 1873

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    MensajeTema: Aprender a perdonar   Aprender a perdonar Icon_minitimeMiér Ago 22 2018, 17:30

    Aprender a perdonar.

    Cuando perdonamos nos liberamos de una gran carga emocional que traemos sobre nuestros hombros y que nos impide disfrutar de la vida. No perdonamos para beneficiar al otro, perdonamos para liberarnos a nosotros y poder tener una vida mejor.

    ¿Sabes perdonar?

    Tú puedes aprender a hacerlo.

    "¿Quieres ser feliz por un instante? Véngate;
    ¿quiere ser feliz para siempre? Perdona". Anónimo

    Aprender a perdonar.


    El tema del perdón se ha vuelto muy importante.

    Se nos ha enseñado, que perdonamos por hacernos un bien a nosotros mismos, no por la persona que nos dañó y nos hizo sufrir.
    Quizás este es el motivo, por el que cada vez son más las personas que hablan sobre querer perdonar o incluso, sobre haber perdonado.

    Sin embargo, con frecuencia, no se trata más que de un perdón superficial.
    En lo profundo de su corazón o de su inconsciente, sigue acumulándose el coraje, el resentimiento y el deseo de venganza.

    ¿Y qué sucede?

    Que esa persona, probablemente sin saber la causa, se deprime constantemente, está siempre de mal humor, amargada, resentida con la vida, etc.

    Aprender a perdonar no es fácil, aunque vale la pena el esfuerzo.
    Es importante recordar, que perdonar no es una acción que llevamos a cabo en un momento o en un día.
    Es un proceso que necesita que trabajemos mucho tiempo.

    ¿Cuánto?

    El tiempo que cada persona necesite, dependiendo de sus características, de lo que necesite perdonar y del tiempo que le dedique.

    El primer paso es que te preguntes y que seas muy sincero al responder:
    ¿En verdad quieres perdonar a… y dejar este asunto en el pasado?

    ¿Por qué?

    Reflexiona detenidamente ambas preguntas, contéstalas por escrito y guarda esa hoja, para releerla siempre que lo necesites y si estás convencido de que quieres perdonar, sigue adelante.

    Cuando queremos aprender a perdonar, ya sea a los demás o a nosotros mismos, es importante empezar por cosas pequeñas.
    Recuerda que el perdón es una decisión, por lo tanto, lo primero que debes hacer, es expresar en voz alta y/o por escrito, tu compromiso a trabajar, para perdonar.

    El segundo, es reconocer que nos han hecho daño, que nos han ofendido y que tenemos el derecho a ser tratados con respeto.
    Que somos tan valiosos como cualquier otro ser humano y merecemos que se respeten nuestros sentimientos y necesidades, al igual que nosotros respetamos las de los demás.

    Es importante aceptar que sentimos dolor, enojo y cualquier otro sentimiento que tengamos.
    Es necesario reconocer y dejar salir todas las emociones negativas que tenemos en relación a la persona y a la situación que queremos trabajar.

    Si estás enojado con esa misma persona, por muchas otras cosas, no es la mejor persona para empezar a aprender a perdonar.

    Cuando expreses tus emociones negativas, no lo hagas delante de la persona con la que estás enojado, porque no se trata de que acaben discutiendo o peleando.
    Este es un trabajo que haces tú, contigo.
    De hecho, es importante hacerlo cuando estés solo, en un lugar y momento en el que no vas a ser interrumpido y cuando no tienes que encontrarte, después, con ninguna otra persona.

    Para facilitarte el reconocimiento y exteriorización de tus emociones puedes:

    Imaginar que está frente a ti y gritarle todo lo que quieras,


    utilizar un cojín y pegarle con un palo o raqueta, pensando en el y diciendo, cada vez que golpeas:
    me siento…,
    eres…


    Puedes escribirle una carta, poniéndole todo lo que sientes y piensas de el, con el vocabulario que quieras, NO SE LA VAS A MANDAR.
    Una vez que creas haber expresado todo tu coraje, busca que otras emociones están ocultas detrás del coraje.
    ¿Humillación, decepción, tristeza, miedo, te sentiste rechazado, hay dolor por no haber sido amado, reaccionó tu niño interno que fue tantas veces despreciado?

    Detrás del coraje, casi siempre hay otros sentimientos de los que no estamos muy conscientes, pero que no por eso son menos dolorosos.
    Búscalos, acéptalos y exprésalos.

    Una forma de hacerlo, es imaginando que eso le hubiera sucedido a otra persona, a alguien que conocemos y queremos.
    ¿Qué es lo que esa persona habría sentido?
    Anota todo lo que se te ocurra, sin pensarlo o analizarlo.

    ¿En que otras ocasiones te has sentido así?
    ¿Esta persona que te lastimó o esta situación, despertó algún recuerdo de algo similar que viviste?
    Si así fue, piensa en ello y ve que en que se parecen ambas situaciones.

    Este proceso puede llevarte un par de horas o muchos días, no te apresures.
    Vuelve a él, hasta que sientes que ya no hay nada nuevo que puedas agregar.

    Ahora, piensa en lo peor que te podría suceder en la vida.
    En algo que sea objetivo, lógico y probable.
    Escríbelo y ponle un 10 de calificación, en donde 10 es lo más importante.

    Anota las 3 cosas más importantes, positivas o negativas, que te han sucedido a lo largo de toda tu vida y califícalas del 1 al 10, según su importancia.
    ¿La situación que estas trabajando se encuentra dentro de estas tres?
    Si no es así, ¿qué número le pondrías?

    ¿Tu coraje, dolor y todas las demás emociones negativas que sientes, en relación a la persona que quieres perdonar,son proporcionales a lo que te hizo?
    Si crees que no lo son, ¿por qué crees que tu reacción fue tan intensa?
    Este último paso y el siguiente, no los vayas a hacer antes de haber reconocido y expresado todas tus emociones negativas, porque si los haces, estarás "enterrando" aún más dichas emociones y te van a causar problemas sin que sepas por qué te sientes tan mal, sin ninguna razón aparente.

    Además si no reconoces realmente tu enojo y tu dolor, ¿cómo vas a perdonar?, ¿qué es lo que vas a perdonar?


    Ahora ponte en el lugar de la persona que te lastimo o dañó.
    Si tuvieras su historia, su pasado y su presente, ¿que dirías cuando te preguntaran por que lo hiciste?
    ¿Cómo crees que ve el lo que sucedió
    ¿Por qué lo ve así?
    De preferencia contesta todo por escrito.

    Si una persona está mentalmente sana, no es totalmente mala o totalmente buena, por lo que cuando hace algo malo, desde su punto de vista y tomando en cuenta su historia personal, tiene sus motivos y para él, está bien.

    Tú no tienes que compartir su forma de pensar y sentir, ni sus valores, pero ¿puedes entenderlo?
    ¿Puedes ver su conducta, como resultado de sus propias carencias emocionales o de sus experiencias dolorosas?

    No se trata de que lo justifiques y te sientas mal por tu primera reacción y los sentimientos que tuviste durante tanto tiempo.
    Su conducta es reprobable y si necesita castigo o merece que se le aplique la justicia, hay que hacerlo.

    Pero es importante ver a la persona desde otro punto de vista, en su totalidad.
    Una persona es más que sus conductas.

    ¿Podría ser que esa persona te lastimó, porque esperabas mucho de ella?
    ¿Porque no sabía que es lo que querías?
    ¿O la persona te abandonó, porque se peleaban todo el día?

    En ocasiones no recibimos lo que queremos o necesitamos y eso nos duele y enoja, porque los demás no lo saben.
    Nosotros no lo decimos o lo hacemos de una manera inadecuada.
    Si es así, es nuestra responsabilidad hacerlo y quizás tenemos que perdonarnos, también, por nuestra participación en lo que sucedió.

    El siguiente paso es imaginarte que estás frente a esa persona.
    Cierra tus ojos y velo frente a ti.
    ¿Qué sientes?

    Si vuelven todos los sentimientos negativos, con toda su fuerza original o con mucha intensidad, necesitas volver a trabajar los pasos anteriores.
    Si su fuerza a disminuido considerablemente, habla con esa persona.
    Dile o pregúntale lo que quieras y escucha lo que te dice.

    ¿Puedes ver a esa persona como un ser vulnerable, con ciertas debilidades y necesidades?
    ¿Puedes sentir su dolor, en determinados momentos?
    ¿Este dolor, esto que ves en el, te puede ayudar a renunciar al deseo de venganza, al coraje y al odio que sientes por él?

    Sierra los ojos, imagínatelo frente a ti parado, con una nube negra encima de él y dile, te perdono, y mientras dices esas palabras imagina que una luz blanca baja del cielo y te rodea, provocando un sentimiento de paz y tranquilidad, mientras la nube negra se desvanece.
    Respira tres veces lentamente y abre tus ojos.

    Llevar a cabo este proceso, una sola vez, nunca es suficiente.
    Sólo tú puedes decidir cuántas veces y durante cuánto tiempo tienes que trabajar con cada persona y contigo mismo para lograr realmente perdonar en cada ocasión.
    Pero lo que si te puedo garantizar es que, si perdonas de corazón, tu vida va a cambiar

    http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/aprender-perdonar.html


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    MensajeTema: El perdón, un proceso en 6 pasos   Aprender a perdonar Icon_minitimeMiér Ago 22 2018, 17:38

    El perdón, un proceso en 6 pasos

    Perdonar no es olvidar, es recordar sin que te duela. Pero llegar a ese punto no es cosa rápida ni fácil en algunas ocasiones, pero tampoco imposible, y deshacernos de la carga emocional y del dolor que nos causan las heridas de quienes nos han decepcionado, traicionado o herido, no tiene precio.

    En un curso aprendí que el perdón es un proceso que se da paulatinamente, no de la noche a la mañana y que requiere 6 pasos a realizar de manera honesta, sincera y transparente. Claro está, es una decisión propia, luego de una gran introspección.

    “Un perdón dado demasiado rápido no aliviará a nadie. Es aconsejable esperar que el perdón se imponga casi por el mismo, dejar pasar el tiempo al mismo tiempo que uno mantiene una actitud pro-activa durante el proceso. Un perdón otorgado demasiado rápido puede ser percibido por el culpable como una absolución,” explica Nicole Fabre.
    Gabrielle Rubin y Nicole Fabre, son dos psicoanalistas francesas que han publicado sendos libros sobre este tema (“Du bon usage de la haine et du pardon” y “Les Paradoxes du pardon”). Estas autoras reconocen un proceso de 7 pasos, similar al que te voy a compartir en las próximas líneas.

    Samuel Socquet-Juglard en la Revista Francesa Psychologies, comenta: “perdonar a un padre verdugo, a un atacante, a alguien que nos ha defraudado, al conductor que se ha llevado por delante uno de nuestros seres queridos, se trata de un viaje interior que puede ser largo y exigente, difícil de desear emprender recorrer.
    Para algunos, perdonar es un acto de coraje, para otros, una confesión de debilidad, cuando la situación en la que estamos parece no dejarnos otro camino que ‘preferir la venganza’, es muy difícil que lleguemos a poder conceder el perdón”.
    Y agrega: “Todas las víctimas que han perdonado están de acuerdo en decir que tal trámite los ha liberado, que inclusive les ha insuflado una nueva energía a sus vidas. Porque el perdón sirve ante todo para liberarse a sí mismo. [...] Ya sea que lo solicitemos o lo concedamos, es el fruto de un verdadero trabajo sobre nosotros mismos cuyo resultado permanece sin embargo incierto: es posible llegar a perdonar sinceramente a alguien sin forzosamente llegar a comunicárselo ya que el proceso se opera a partir de nuestra toma de consciencia”.

    Pues bien, dedicado a quienes me han solicitado estos pasos por mensaje a mi Facebook y para que experimentes el verdadero perdón o empieces a escarbar qué te ha dañado en la vida y perdonar, te comparto el proceso de seis pasos que yo aprendí en un curso de sanación, los cuales te explico según mi propia cosecha.

    1. Reconocer el daño: ¿Cómo sabemos que tenemos algo que perdonar? Cuando sentimos dolor, daño, heridas. Pregúntate: ¿qué sucedió?, ¿quién lo hizo?; ¿qué efectos tuvo sobre mí?
    Muchas veces reconocemos el dolor, pero no hemos enfrentado la causa. (La mayoría de veces) Hay personas que frecuentemente dicen: “odio tal cosa”, “ya no me harán llorar”, “odio mi infancia” -no sé porqué-, pero la odio”. Esto es frecuentemente porque vivimos una interpretación (el dolor), pero no nos hemos dedicado a buscar, a escarbar, a sanar lo que nos hirió, la causa.

    Ir a buscar en qué etapa de nuestra vida nos sucedió algo que nos marcó negativamente es básico, recordar el daño es el primer paso para entender que debemos perdonar. Es la raíz de eso que has estado viviendo por muchos años. Cuando lo hemos identificado es fácil, ya tienes este paso dado. Hay quienes no tienen que escarbar mucho, pues dicen: “recuerdo eso cada día como si fuera ayer”. La idea es buscar, enfocarnos en lo que causó la herida más que en el dolor. La mayoría de las veces descubrimos, que intencionalmente o no los errores de los demás nos marcan, que se manifiestan en el segundo paso: emociones.

    2. Identifica las emociones implicadas: una vez que eres consciente de qué es lo que ha causado el dolor en tu vida, las heridas, es necesario identificar lo que has sentido. Hay tres sentimientos básicos que solemos sentir cuando se nos hiere:

    -Miedo: generalmente hay muchas situaciones que nos marcaron cuando fuimos niños, por lo que en la edad adulta es natural que todo lo relacionado con eso que nos hicieron, nos cause miedo;
    -Culpa y vergüenza: tendemos a culparnos por cosas que no hemos hecho o sentirnos avergonzados de quienes somos;
    -Ira: cuando nos enfrentamos con lo que nos ha causado el dolor, la ira sale a la superficie; el enojo, la rabia, se asoman y esto lo trasladamos a todas las áreas, a nuestra vida laboral, personal, de pareja, en familia, es una reacción de haber sido dañados.
    Es importante entonces, reconocer de dónde se genera esa ira, el miedo o la culpa y porqué nace, cómo surge.

    3. Expresa tu dolor e ira: no lo contengas, no la apliques ni te dejes llevar tampoco por ella, porque si tomas decisiones o ejecutas acciones cuando estás con ira, las consecuencias no serán nada agradables. No obstante, no la reprimas, no dejes de sentir dolor, exprésalo, evita acumularlo. Es válido estar enojado, lo que no es válido es tirar todo lo que sientes en los demás ni que llegues al extremo de que en tu vida el dolor sea una constante. Todo tiene su momento, su tiempo, vive un luto, por decirlo así.
    Recuerda: no basta con sentir, es necesario expresar lo que sientes, deshacerte de eso, exprimirlo, sacarlo de tu vida y esto puedes hacerlo hablando con alguien de confianza, escribiendo una carta a esa persona que te hirió -pues aunque no se la entregues vas a sacar todo—, poniendo una silla en frente y hablándole como si fuera esa persona que te causó daño imaginándote que está sentada allí, también por medio del auto diálogo, con afirmaciones positivas para reprogramare, sacar todo lo que no corresponde, eligiendo hablar y pensar lo bueno.

    4. Pon límites para protegerte a ti mismo: es importante y saludable, aprende a establecer límites. Los límites son derechos. Por ejemplo: hay mujeres que revisan la cartera de su esposo, hombres que esculcan en la bolsa de su mujer, madres que revisan los cajones de los hijos, gente que entra a la oficina sin pedir permiso o tocar la puerta. Estos son casos sencillos, pero siempre es necesario poner un límite a los demás.

    5. Cancela la deuda: en este paso es deshacernos, por nuestro propio bien, más que por el de la otra persona que nos hizo daño, de lo que sucedió. Es el tiempo de perdonar cuando tenemos el sentimiento de que alguien nos debe algo. Es el momento justo para enterrar los errores de los demás que te hicieron daño, quemar todo lo que dejaste que te marcara y liberarte.

    6. Considera la posibilidad de la reconciliación: este paso es conveniente cuando se puede, mientras dependa de tu parte, puedes buscar a la persona y confrontarla primero agradeciendo y luego dejándole saber lo que te hizo, con el fin de estar en paz. Es muy importante tomar en cuenta que el perdón es unilateral, eres tu quien decide perdonar a alguien, para la reconciliación, no obstante, se necesitan ambas partes, por lo que no siempre es posible.

    ¿Cómo saber si hemos verdaderamente perdonado? Cuando ya no sentimos más enojo, ni rencor al reencontramos con aquel que nos ha hecho sufrir.

    “Cuando todo sentimiento de culpabilidad por aquello que pasó ha desaparecido”-agrega Gabrielle Rubin- es que podemos considerar que lo hemos perdonado.

    Otro signo indudable de que el perdón ha sido otorgado es según Nicole Fabre: “la recuperación de la actividad, que conduce al retorno de la movilidad en nuestra vida”.

    Recuerda que el perdón empieza por uno mismo.
    ¡Sonríe, agradece y abraza tu vida!
    Sobre todo: ¡a despertar a la vida, gente! Para VIVIR.

    https://www.huffingtonpost.com/christopher-barquero/proceso-del-perdon_b_4257031.html


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