El hombre ha traído de un remoto pasado la envoltura astral; la cual, como el feto en sus primeras etapas, representa mundos de conciencia, sumergidos en su pasado. Si uno se sumerge
en las propias estructuras atómicas de conciencia, volverá a experimentar sus pasiones y deseos inferiores. Es sólo mediante la práctica de Yoga que nos libertamos de tal dominio.
Las diversas hebras de esta envoltura están entretejidas, formando un cordón sujeto cerca del ombligo. La gravedad lo afecta; sus densidades más grandes se acumulan en una formación
parecida a una bolsa, que se extiende por debajo los pies, La inteligencia atómica de esta bolsa posee un conocimiento del bien y del mal, prohibido al hombre, y representa el pasado animal y elemental inferior del mismo. Esto está simbolizado en el “Génesis” por Los magos egipcios empleaban este conocimiento para realizar sus milagros más grandes. El cuerpo astral es el patrón o matriz sobre el cual se construye la estructura física del hombre; es muy semejante al cuerpo físico y registra las emociones y deseos. Tiene varios
puntos o centros que seccionan los planos mentales, lo cual produce molestas condiciones astrales; por cuanto, los átomos mentales desarrollados tienen contacto con los átomos astrales inferiores y, de esta manera, la mente recibe mensajes procedentes de inteligencias astrales.
Cada ganglio principal del sistema nervioso más burdo, tiene un eslabón atómico que le une a las fibras de la envoltura astral y, cuando se separa la armazón astral de cualquier parte del cuerpo, esta parte no siente dolor alguno.
Nuestros cuerpos difieren en sus radiaciones; pues absorben, lo mismo que irradian, las ondas de sonido y de color que se ponen a su alcance; gracias a éstas, uno puede ver lo que está mal en una persona. Cuando vemos que estas radiaciones son confusas, indica que la vitalidad de la persona es muy baja. En personas sanas, las corrientes astral, mental y varias otras, aparecen claras.
La envoltura astral carece de desarrollo; es la caja sonora que controla al sensitivo, cuando éste está bajo el dominio de una entidad desencarnada. Tarda varios segundos el semen para recogerse en la envoltura parecida a una bolsa; con esta fuerza creadora podemos proyectar el cuerpo astral a corta distancia del cuerpo físico; pero no puede registrar nada por encima de su inteligencia;
por cuanto su radiación no es fuerte y es extraña a nuestro sistema secundario y central.
Cada persona es diferente en la escala de pasión y deseo, y el sistema seminal responde a éstos. Si nuestras pasiones son animales, recogemos tales átomos. De consiguiente, debemos aspirar a la pureza y buscar la inteligencia más elevada, dentro de nuestro sistema central